Unas dos millones de personas tiene una visión baja aunque la "gran mayoría" no acude al oftalmólogo

Ojo, Vista, Visión
Casi dos millones de españoles viven con baja visión, en su mayoría provocada por sufrir degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o glaucoma, aunque la "gran mayoría" no acude a un oftalmólogo para corregir estos problemas, según ha asegurado la profesora de Optometría Geriátrica y Baja Visión de la Universidad Europea de Madrid, Begoña Gacimartín.
MADRID, 19 (EUROPA PRESS)



En concreto, la baja visión es cualquier limitación de la agudeza o el campo visual que incapacita a la persona para desarrollar tareas de su vida cotidiana, como la lectura, el aseo personal, el reconocimiento de detalles, la orientación y movilidad, el cálculo de las distancias o la posición de los objetos.

"Esta incapacitación lleva aparejadas limitaciones en la independencia personal que afectan a la calidad de vida de las personas y suelen ir acompañadas de un deterioro cognitivo, muchas veces asociado a la edad y otras veces a la depresión", ha explicado Gacimartín.

De hecho, la DMAE y el glaucoma son dos de las principales patologías que causan baja visión, aunque con efectos diferentes. El glaucoma produce una restricción periférica del campo visual, lo que afecta a la orientación, la movilidad, el cálculo de distancias, el desplazamiento al atravesar una puerta O el detectar objetos por la calle.

Sin embargo, según ha apostillado el director de la Unidad de Baja Visión del Hospital Virgen del Mar de Almería, Javier Sebastián, los pacientes con glaucoma tienen menos dificultades para leer textos y observar los pequeños detalles, aunque a veces también pueden tener estos problemas.

Por el contrario, la DMAE afecta a la parte central de la visión, lo que restringe actividades como leer, reconocer un rostro, caminar por la calle, comprobar el precio en una etiqueta o manejar los electrodomésticos.

SOLUCIONES Y AYUDAS PARA MEJORAR LA VISIÓN BAJA

Ahora bien, actualmente está disponible un gran abanico de soluciones y ayudas ópticas, no ópticas y electrónicas. En primer lugar, hay que diferenciar entre las actividades para lejos y las actividades para cerca. En las actividades para lejos, las ayudas ópticas se reducirían a los telescopios y las no ópticas a los filtros de corte selectivo. En los pacientes que necesiten rehabilitar su visión de cerca, se pueden utilizar desde las lupas a microscopios, telemicroscopios y CCTV (cuando hay un grado de afectación visual mayor).

Los filtros de corte selectivo, además, absorben luz azul, que es la causante de el deslumbramiento, un fenómeno muy incapacitante en personas con baja visión. Normalmente, lo que se hace en estos pacientes es prescribir un filtro para exterior y otro para interior, con el fin de controlar esa luz y que tengan una visión más confortable.

"Las nuevas tecnologías, los procedimientos de diagnóstico, los programas de prevención y el avance de la cirugía han contribuido a que muchos pacientes, que se hubiesen quedado ciegos, sean discapacitados visuales y, por tanto, pacientes de baja visión", ha recordado Sebastián.

En este sentido, la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) ha supuesto una revolución en el seguimiento del glaucoma, ya que permite realizar un seguimiento y cuantificar la pérdida de fibras nerviosas. Asimismo, los estudios genéticos sobre el glaucoma están cobrando protagonismo para poder establecer el papel de los genes en el mecanismo causal de esta patología en las diferentes poblaciones.

Y es que, al identificar el gen responsable del glaucoma en un individuo determinado, se puede establecer la probabilidad de padecer la enfermedad y, por tanto, realizar un seguimiento más exhaustivo con el fin de prevenir la aparición de lesiones en el nervio óptico y, de ser necesario, comenzar el tratamiento lo antes posible.

"Toda la tecnología que nos rodea, aunque no esté destinada específicamente a pacientes con baja visión, como las tabletas y los teléfonos móviles inteligentes, se puede utilizar para este fin", ha zanjado Gacimartín.