Unas 25 familias, afectadas en Salamanca por el fin de los contratos de renta antigua

La perfumería 'Venus' cerró sus puertas el pasado 31 de diciembre (Foto: I. C.)

Renegociar los alquileres con los propietarios o buscar otra ubicación han sido las alternativas más habituales para los comercios que han decidido seguir adelante.  

La llegada de 2015 puso fin a la moratoria de 20 años para los contratos de arrendamiento de renta antigua que afectaban en su mayoría a pequeños comercios con contratos firmados antes de 1985 con un precio inferior al del mercado y que ahora debían actualizarse.

 

En Salamanca son unas 25 familias las que han visto cómo esta situación hacía pender de un hilo la continuidad de sus comerciosa finales de 2014. Desde Aesco (Asociación de Empresarios Salmantinos de Comercio) han trabajado con los afectados: "No son muchos, pero su situación es realmente grave porque estaba en riesgo seguir o no con sus negocios", apunta Emilio Checa, secretario general de Aesco.

 

Renegociar los alquileres con los propietarios o buscar otra ubicación han sido las alternativas más habituales para los comerciantes, que pertenecen a sectores muy diversos como el calzado, la decoración o la ferretería.

 

"Cerrar para ellos es un fracaso generacional, ya que el negocio estaba en manos de hijos o incluso nietos de los primeros propietarios", ha apuntado Checa; sin embargo, los casos que se dan en Salamanca son muy diversos. Por una parte se encuentran los propietarios de un negocio con varios establecimientos abiertos que han optado por cerrar solo el local afectado por la subida de la renta.

 

Esta situación arranca de una ley de 1964 que establecía la prórroga forzosa y de carácter vitalicio de los alquileres. Sin embargo, en 1985 se modificó aunque sin carácter retroactivo. Ya en 1994 se aprobó la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) que establecía una moratoria de 20 años para abolir también estas rentas antiguas de los contratos anteriores a 1985.

 

Antes de finales de diciembre de 2014, las negociaciones entre propietarios y arrendatarios han sido muy tensas, ya que como señalan desde Aesco "en algunos casos se ha pedido hasta un 100% más de lo que se estaba pagando, lo que acababa con el margen de beneficio que tenían los comerciantes", apunta Emilio Checa.

 

DIFERENCIAS ENTRE EL CENTRO Y LOS BARRIOS

 

Aunque los precios son muy diferentes entre los locales del centro y los de los barrios, algunos ejemplos a los que ha podido acceder este diario dejan bien clara la situación. En la zona centro de Salamanca hay locales por los que se pagaban 2.500 euros y que, tras el fin del contrato de renta antigua, deben pagar 4.500 euros. En los barrios ha habido subidas de 400 a 800 euros, que si bien son cantidades más cercanas, lo cierto es que el porcentaje es incluso mayor.

 

En Salamanca, sin embargo, la situación actual del comercio ha hecho que este cambio no sea tan grave como en otras ciudades. Tres son las pautas que se han seguido, según Aesco, para paliar este cambio: en primer lugar, muchos comerciantes han invertido en comprar sus locales para no verse abocados a pagar unas rentas demasiado altas. En segundo lugar, otros arrendatarios se pusieron de acuerdo con los propietarios de los locales para ir subiendo el alquiler poco a poco hasta llegar a lo pactado desde hace años. Y en tercer lugar, muchos propietarios han decidido seguir con rentas similares a las que cobraban por miedo a quedarse con el local vacío. "Si esto pasa en 2008, Salamanca hubiera vivido un auténtico drama", resume Emilio Checa.