Una visión “innovadora” de la mujer en el arte abulense

Eduardo Blázquez ya tiene casi apunto su “micromuseo” dedicado a la visión que diferentes artistas de la provincia tienen sobre la mujer y la representación de las Diosas y las Ninfas de la mitología. Abrirá sus puertas al público en Semana Santa, con visitas guiadas para unas quince personas

Cuando alguien nos habla de un museo todavía muchos tienen la visión de un espacio descomunal, con salas y salas enormes de las que cuelgan cuadros, donde hay vitrinas con esculturas y nadie puede tocar nada. Pero el arte, y por tanto, los lugares donde se exponen las piezas artísticas pueden ser muy variados; y es que el entorno también confiere cierto significado a las obras.

 

Eduardo Blázquez no es pintor, afirma que “no es lo mío, aunque lo he intentado”, tampoco es escultor, ni coreógrafo, aunque su trayectoria profesional le ha hecho entender la danza y dar indicaciones a sus alumnos entre los que se encuentran figuras de la talla de Tamara Rojo o Elías Aguirre “y muchos de ellos me dicen que tengo cualidades”.

 

Lo que sí puedo afirmar es que Eduardo es de esas personas que pueden estar hablando contigo horas y horas y no llegarías nunca a aburrirte, porque sabe de todo, aunque también tengo que matizar que no todo el mundo es capaz de seguirle el ritmo ya que su bagaje cultural no es de este mundo, sino que se encuentra en el mundo de los dioses mitológicos, en otra dimensión.

 

Esa es la razón por la que ha decidido “buscar” entre las obras de sus amigos y dar una visión diferente de la mujer. Puede que uno de los puntos de partida de esta experiencia fueran las palabras del hijo de un amigo, que al ver una exposición de Manuel Aznar en Arenas, de la que él era el comisario, le dijera que “después de ver cómo está montada la exposición, a partir de ahora voy a ver a mi madre y a mi hermana de otra manera”.

 

La concepción del “Museo de Diosas y Ninfas” parte de la base primigenia de que “la mujer es la protagonista de la historia, es el camino y la ventana de toda la humanidad”. Pero quiere huir de esa visión únicamente sacramental y fijarse en el humanismo pagano, que han utilizado muchos de nuestros artistas a lo largo de la historia, pero que se ha infravalorado “no teniendo en cuenta que muchas de las iconografías religiosas parten de una cultura anterior que era la griega o la romana, y que daban una visión más carnal a la mujer”.

 

Que conste que esto no está reñido con las tradiciones y la cultura, sino que “las mujeres tienen que sentir que son lo más importantes. Por ejemplo, las mujeres de la edad de mi madre han sido muy luchadoras, han sido guerreras, pero al mismo tiempo son las que enseñaban a los niños, a veces sin saber leer; han sabido arrinconar sus problemas para que no se vieran, han sido femeninas y llenas de colorido; han sido protectoras…lo han sido todo”, y con el museo Eduardo quiere hacer un homenaje a todas esas mujeres.

 

Y es que si os digo la verdad, después de dos horas de conversación con él cualquier mujer se sentiría en la gloria, porque es capaz de describir lo que cada una de nosotras tenemos de diferentes, de únicas (y eso que al final de nuestra reunión se olvido de contarme (seguro que aposta) una historia sobre mí que me habría hecho sonrojar pero que estoy segura que me hubiera encantando).

 

El espacio dedicado al museo no es grande en dimensiones pero si en conjugar diferentes formas artísticas y estilos, ya que junto con cuadros o reproducciones en mármol de varias escenas mitológicas podemos encontrar objetos antiguos que revelan el papel de la mujer en las tradiciones de nuestros pueblos; además, de música o proyecciones en video con las que Eduardo realizará una visita de una hora de duración, más o menos. “Es una forma de relacionar lo culto con lo popular”.

 

Y es que lo que más le atrae es que vengan grupos de niños “lo voy a cubrir todo de telas y quiero que se tiren en el suelo, pregunten; estemos hablando de arte y de tradiciones, pero de una forma diferente a como les están enseñando en los colegios, ya que su visión es sesgada. Me gusta que participen y participar yo, ya lo he hecho en algún que otro museo, y la experiencia es buena”.

 

Además, ver a la mujer como la ve él podría incluso utilizarse para evitar situaciones de maltrato “y no quiero poner a la mujer en un pedestal, porque ya se encargaría ella de bajarse, sino reivindicar el papel que ha desarrollado a la largo de la historia”.

 

Entre las obras que ya están colocadas hay piezas de Manuel Aznar, Luciano Díaz Castilla o Federico, incluso Eduardo ha elaborado una pieza de Landart en el espacio museístico “para introducir el entorno en el museo”. Todavía quedan los últimos retoques, ya que a partir de Semana Santa quiere hacer visitas guiadas, de una hora de duración, para unas quince personas, con el fin de que todos participen.

 

La experiencia os sorprenderá, os lo aseguro.