Una veleta que se tambalea desde hace diez años y otros desastres de la iglesia de San Martín

La céntrica iglesia, uno de los más destacables ejemplos del románico en Salamanca, suma a un reciente derrumbe y la presión de los edificios que la rodean una veleta torcida que lleva años fuera de equilibrio.

La céntrica iglesia de San Martín es una de las imágenes del deterioro del patrimonio. En pleno centro de Salamanca, a un paso de la Plaza Mayor, en los últimos tiempos ya son muchas las evidencias de que no está recibiendo el trato que se debería dar a la construcción románica más importante de la ciudad después de la Catedral. A un derrumbe que ha estado durante meses sin tapar y en el que se derribaron piedras de un contrafuerte y el deterioro que sufre por la presión de los edificios que le rodean, se puede sumar el caso de su veleta, paradigma de lo que ocurre con este monumento.

 

Visible desde la plaza de Poeta Iglesias, llama la atención su pronunciada inclinación. No hay más que ver las fotos que acompañan esta información. Lo llamativo es que lleva así cerca de una década. Así lo han confirmado responsables de la asociación Ciudadanos por el Patrimonio al preguntarles por la cuestión. Hace diez años que consultaron por esta situación y recibieron una respuesta curiosa de las autoridades de patrimonio: la veleta lleva tiempo así y, según patrimonio, no corre peligro porque está bien anclada.

 

Sin embargo, redondea algunos de los desastres que sufre esta céntrica iglesia en la que Ciudadanos en Defensa del Patrimonio denuncia un más que evidente deterioro por el abandono. La construcción, el edificio románico más importante de Salamanca después de la Catedral Vieja, vive embutida entre construcciones que apenas dejan ver un conjunto destacable y que, además, constituyen su principal problema. El resultado es que es uno de los monumentos que la asociación Hispania Nostra mantiene en su Lista Roja del patrimonio en riesgo.

 

En los últimos tiempos, la iglesia ha recibido importantes actuaciones. Hace unos años se limpió el exterior del camarín, la parte de la construcción que asoma a la plaza del Corrillo entre viviendas. Y hace unos meses se terminó la reforma que lo ha convertido en centro de información del Románico Norte, ha permitido abrir capillas cerradas como la del propio camarín, reabrir la puerta Norte (la que da a la Plaza Mayor) y terminar con algunos de sus problemas más importantes, pero no con todos.

 

 

Los problemas han estado durante meses totalmente al descubierto en el lado de la denominada Puerta del Mediodía, la entrada Sur que da a la calle quintana, apuntando ya hacía la Rúa Mayor. La construcción es renacentista, y ocupa el lugar de lo que fue su portada original románica. Allí se puede observar que los movimientos que sufre la estructura han abierto grietas al desplazarse las dovelas del arco; este es uno de los puntos donde se manifiesta el riesgo de desprendimiento que se ha limitado con la actuación en el lado que da a la Plaza Mayor.

 

Estos movimientos están provocados por la existencia de edificios adosados, que empujan sus muros y que, además, generan otro tipo de problemas como humedades y suciedad. La situación ha sido evidente por el derrumbe de uno de estos edificios hace unos meses, precisamente, junto a la puerta Sur. Al retirar los escombros, quedaron al descubierto los elementos de la edificación que cayó y que estaban totalmente adosados al templo. Además, durante el derribo de los restos cayeron piedras del contrafuerte, según Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio. La lona que, después de meses con las ruinas al aire, se puso para taparlo no impidió ver la situación. Y habrá que ver cómo le afecta la construcción de un nuevo edificio totalmente pegado.