Una Semana Santa que se vive en la calle

 
La Semana Santa es un sentimiento religioso para muchos salmantinos que esperan todo el año su llegada para vivirla con intensidad y fe, tanto en la capital como en la provincia. A los penitentes que acompañan con su silencio y su dolor cada paso se suma la presencia de miles de personas que siguen el recorrido de las procesiones sin importar la hora, ni las condiciones meteorológicas. La Pasión de Jesús cobra cada año más protagonismo y relevancia y es seguida con devoción y respeto con cada cofradía. Pero al margen del sentimiento religioso que representa para los creyentes, también son días de descanso y relax y el mejor termómetro para conocer hasta dónde llega la magnitud de la crisis económica. Cuatro días de vacaciones para muchos que mayoritariamente optan por quedarse en España y aprovechan para hacer turismo de interior. Salamanca se encuentra llena de turistas y queda reflejado a cada paso, con visitantes de las procedencias más diversas que aprovechan para conocer de cerca la riqueza patrimonial y cultural que ofrece la ciudad. Hoteles con un alto nivel de ocupación, casas rurales en la provincia a rebosar y las carreteras llenas de coches con atascos y retenciones reflejan que la Semana Santa, además de Pasión y religiosidad en la calle, es un buen revulsivo también para que la hostelería, afectada por la crisis, se tome un respiro y, de paso, contribuya también a que otros sectores incrementen sus ventas con la llegada masiva de turistas.