Una pifia más

Si un balón como el que le cayó a Goikoetxea en los pies en el minuto 89 de partido no acaba en gol es que hay algo o alguien que no quiere que la Unión Deportiva Salamanca sonría esta temporada.
Teresa Sánchez

Si un cabezazo como el que Marcos Márquez realizó a cinco minutos del final no se convierte en tanto, pese a que así lo dictamine en primera instancia el árbitro, es que hay que empezar a rendirse a la evidencia. Entre mala suerte, errores propios y pifias incomprensibles la UDS sigue desangrándose. Ayer se desaprovechó una nueva oportunidad, esta vez de oro para aprovechar a poner una tirita con la visita de La Ponferradina. Esta vez se les puso de cara todo a los unionistas, pero ni aun así.

El Salamanca que inició el partido en poco o en nada se pareció al que se había visto en las últimas jornadas. Esta vez sí el equipo salmantino salió convencido de ir a por el partido y acogotó a su adversario en su propia área merced al empuje e intensidad que ponían los blanquinegros en cada acción. La recompensa a ese excelente trabajo inicial llegó pronto y lo hizo después de un saque de esquina que botó Toti. Nadie acertó a despejar y el balón le cayó a Edu Bedia que alargó su pierna izquierda lo justo para tocar el balón y cruzarlo hacia la portería.

Un gol que no sólo ponía por delante a los charros sino que además debía servirles para soltar esa ansiedad que les viene haciendo tanto daño durante toda la Liga. Lo que restaba por ver era cómo se iba a manejar el equipo con tanto tiempo por delante para defender esa renta. Por de pronto lo hizo bien, manteniendo ese empuje y esa presión sobre la salida del balón del conjunto berciano. Recuperaban pronto los unionistas y trataban de llegar al área rival, aunque faltaba fortuna en los metros finales.

Fueron minutos de mucho desgaste aunque el cansancio apareció quizás antes de lo esperado porque transcurridos 20 minutos los locales comenzaron a perder el control del encuentro mientras su rival iba acercándose poco a poco al área charra. De hecho llegaron los primeros disparos hacia la portería de Biel, aunque fueron desde la frontal y se marcharon fuera sin que el guardameta tuviera que intervenir. Para lo que sí sirvieron las jugadas fue para espolear a la Ponferradina y crear dudas en un Salamanca que repitió errores del pasado regalando el balón con demasiada facilidad a su rival. La Ponferradina desaprovechó pasada la media hora una ocasión clarísima cuando Aarón se encontró un balón casi en el punto de penalti, pero optó por colocarse el esférico en vez de disparar de primeras y dio tiempo a que Goiko se le echara encima para despejar el envío. Desde ese momento y hasta el final del primer tiempo una sola acción de peligro de los charros, con un disparo de golpe franco de Edu Bedia, y una nueva ocasión para la Ponferradina que vio cómo David Malo capturaba un balón entre los centrales de la Unión y al intentar elevarlo por encima de Biel, lo envió ligeramente alto.

El desasosiego que el equipo contagió a la grada se transformó en desesperación cuando nada más reanudarse la segunda mitad, y en apenas dos minutos, la Ponferradina aprovechó dos errores garrafales por el centro de la zaga unionista para darle la vuelta al partido. Por suerte Marcos Márquez y Toti se intercambiaron los papeles en la siguiente acción y llegó el empate del salmantino con cuarenta minutos por delante para intentar salvar la situación. Imposible. La UDS siguió jugando sin control, descabezada y sin ideas ni cuando se quedó con uno más. Tuvo ocasiones claras, al igual que la Ponferradina y al final, entre pifias y goles fantasma se acabó por morir en una orilla un partido más.