Una mujer retenía y prostituía a otra a la que le pagaba 2,5 euros

Lo que la víctima recibía no llegaba ni a tres euros

La víctima, de nacionalidad rumana, tiene cuatro hijos y viajó engañada a España donde, bajo amenazas, era prostituida y recibía por cada relación esa cantidad de 2,50 euros. 

La Fiscalía ha pedido penas de once años y seis meses de prisión y una multa de 6.480 euros para una mujer, de nacionalidad rumana, acusada de delitos de prostitución, trata de seres humanos y detención ilegal, supuestamente cometidos sobre una mujer, natural de Rumanía, a la que le pagaba 2,50 euros por mantener relaciones sexuales. El juicio se prevé celebrar el 14 de julio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba.

 

Según recoge la calificación del Ministerio Público la afectada, que acude al juicio como testigo protegida, vivía en un pequeño pueblo de Rumanía y se encontraba en "una muy difícil situación económica", pues tiene cuatro hijos menores, de once, nueve, cuatro y tres años de edad, a los que tenía que cuidar.

 

En esa "dramática" situación conoció a la acusada, quien le propuso que viajara a España, pues, según la procesada, "había trabajo y si no lo encontraba trabajaría cuidando a su nieta por 200 euros mensuales, la comida y el alojamiento". Así, la acusada la trajo de Rumanía a principios del verano de 2014, alojándose en un principio en el domicilio de ella en la capital cordobesa.

 

Desde su llegada, la testigo protegido trabajó como empleada del hogar, tanto en el domicilio de la procesada, como en el domicilio de la hija de esta que se encuentra en el mismo inmueble, todo ello durante los siete días de la semana, según detalla el fiscal.

 

Aproximadamente al mes de su llegada a Córdoba y como la mujer no le había dado cantidad alguna por su trabajo, la testigo protegido le pidió a la acusada el dinero que le correspondía, pues debía mandar dinero a Rumanía. Si bien, lejos de abonarle cantidad alguna, le dijo que "si quería dinero tenía que prostituirse".

 

De este modo, como la afectada "carecía de recurso alguno e incluso no sabía nada" de español y "tras ser conminada a ello" por la acusada, "incluso con amenazas, decidió acceder a prostituirse" por "la exigua cantidad de 2,50 euros" por cada relación, relata el Ministerio Público.

 

Para evitar que la testigo abandonase el piso, la procesado le decía que si regresaba a Rumanía "llamaría a gente para cortarle el cuello", e incluso cuando la acusada dejaba sola en el piso a la testigo protegido, "para evitar su huida cerraba la puerta con llave llegando incluso a quitarle la carta de identidad rumana".