Una mala noticia para nuestras infraestructuras

 
El anuncio de José Blanco respecto a la línea de alta velocidad entre Ávila y Segovia constituye una mala noticia para Salamanca y, para colmo, las reacciones del día después no ayudan a mostrarse optimistas ante el futuro de nuestras infraestructuras. Como era previsible, socialistas y populares vuelven a distanciarse a la hora de las valoraciones, pese a que la única fórmula para que esta provincia se suba definitivamente al tren del desarrollo es que todos rememos en la misma dirección. Los dirigentes del PSOE aseguran que el proyecto desvelado por el ministro de Fomento no tiene por qué perjudicar a las aspiraciones salmantinas, pero lo cierto es que dicho plan supone prácticamente el acta de defunción para las opciones de Salamanca de conectarse por AVE con Madrid a través de Ávila. En lugar de apostar por el trayecto más lógico y directo, el Gobierno nos ha relegado al enlace por Medina del Campo, eso sí, con transbordo incluido. De momento, se ha aprobado la electrificación de la línea, pero no hay fecha para la llegada de la alta velocidad a tierras charras. Entre tanto, de poco sirven las disputas de los partidos mayoritarios intentando obtener réditos de la situación. Los verdaderos perjudicados son los habitantes de una provincia que tuvo que esperar más de dos décadas para disponer de una digna red de autovías y que deberá armarse de paciencia para ver de cerca el AVE. Cualquier parecido con otras comunidades autónomas de este país llamado España es mera coincidencia.