Una mala decisión

ORDEN SÍ HUBO. El Salamanca cerró espacios y evitó las segundas jugadas de su adversario
T. S.

Por un agujero. Apenas por el único despiste que tuvo la Unión se le marchó una gran oportunidad. El error que propició el tanto del equipo local es de esos que difícilmente comete un conjunto de una solidez que no permite dudas respecto a sus posibilidades. El Salamanca está en construcción y en detalles así se nota. Al Stadium Gal llegó con la idea de que no podía, o mejor no debía, desarrollar un juego tan abierto como el que le había dado buenos resultados en diciembre. Puede gustar más o menos pero lo cierto es que, utilizando el mismo dibujo aunque con algunas variaciones en los nombres, la Unión supo cerrar los espacios a su adversario y, sobre todo, cortar de raiz las opciones de segunda jugada con las que el conjunto vasco había hecho daño las últimas semanas. Por ahí, bien. Lo que quizá le faltó fue algo más de descaro cuando el choque se puso a favor. Se veía que el equipo charro hacia daño por las bandas pero con el paso de los minutos el desgaste de Toti era evidente, Salva tendía al centro y quizás la presencia de un jugador como Perico habría servido para aclarar la situación. Nunca se sabrá.

Lo cierto es que aunque no se mataba el choque, sí se tenía controlado pero la concentración que tanto se había pedido y de la que hizo gala el grupo se diluyó en un instante. En una mala decisión por la que se perdieron dos puntos.