Una joya ferroviaria a un paso de volver a la vida 30 años después de su cierre

Uno de los puentes del tramo Fregeneda-Barca D'Alva. Foto: F. Oliva

El tramo La Fregeneda-Barca d’Alva se va a convertir en un recurso turístico único gracias al empeño de quienes han defendido el proyecto. Los trenes dejaron de circular en 1985, y treinta años después podrá volver a usarse al adaptar su recorrido como itinerario peatonal.

Desde que en 2007 se hablara por primera vez de convertir el tramo de la vía férrea entre La Fregeneda y la localidad portuguesa Barca d’Alva en un intinerario turístico, el proyecto nunca había estado tan cerca de hacerse realidad. Ahora, con el proyecto en puertas de ser licitado para su ejecución, los detalles sobre los que informa TRIBUNA dibujan un itinerario turístico en el que concurren elementos patrimoniales, paisajísticos y ambientales por la riqueza de las construcciones ferroviarias, la comarca de Arribes y su fauna.

 

La historia de esta idea arranca precisamente en 2007, cuando sale a la luz por primera vez un proyecto para recuperar el uso de este tramo de 17 kilómetros de la línea férrea, que en total cuenta con cerca de 80 kilómetros. Desde que en 1985 dejaron de circular los trenes por ella, cayó progresivamente en el olvido y fue presa del deterioro, con lo que encontrarle un uso se convirtió en una prioridad urgente para evitar la pérdida de lo que es una construcción declarada Bien de Interés Cultural, y para aprovechar sus grandes valores turísticos.

 

La primera intentona no llegó a buen puerto, pero hace año y medio la Diputación de Salamanca volvió a la carga con la idea. El punto de partida ha sido el primer estudio de 2007 y ha sido precisamente la persona que mejor lo conocía quien se ha hecho cargo de su actualización, lo que al final ha sido un éxito. Para adaptar el proyecto a las exigencias de todos los implicados ha habido que emplearse a fondo, pero el resultado es un itinerario turístico único en España. El éxito ha sido total porque, ahora mismo, la vía está más cerca que nunca de configurarse como un trayecto de gran atractivo.

 

Entre julio y diciembre de 1897, se inauguraron los tramos de la línea Pocinho-La Fuente de San Esteban; primero se abrieron dos tramos en territorio español y después el portugués. La línea tiene cerca de 80 kilómetros, pero su tramo más interesante es el que une La Fregeneda y Barca D'Alva, de 17 kilómetros. La pretensión de salvar el trayecto del Águeda y su complicada orografía obligó a construir 20 túneles y doce puentes metálicos, lo más característico del tramo.

 

En 1985 se decidió su cierre por falta de rentabilidad, y aunque en 2000 se declaró BIC, no había sido posible recuperar su uso hasta ahora porque oficialmente no es posible transitar, aunque asociaciones como TodaVía sí han impulsado su uso y ha peleado para que se recupere.

 

Ahora sí será posible con indicaciones, información sobre puentes y túneles y otros equipamientos turísticos como aparcamientos de bici, bancos, papeleras, hitos... En la configuración del itinerario ha habido que tener en cuenta que se trata de un bien protegido, con las aportaciones de las autoridades de patrimonio y de la cuenca del Duero.También ha habido que atender las indicaciones de la propiedad, Adif, que tiene como estándar las denominadas vías verdes, que implican levantar tendido, pero que ha entendido el proyecto necesario para la línea. Y también ha habido que contar con medio ambiente de la Junta, ya que el trayecto discurre íntegro por el Parque Natural de Arribes y había que respetar las colonias de murciélagos presentes en dos túneles.

 

En cuanto termine el período de exposición del proyecto, la Diputación podrá licitar el contrato de las actuaciones, en las que se van a invertir algo más de 880.000 euros. Cuando se adjudique, serán diez los meses de plazo para llevarlas a cabo, así que con un poco de suerte a finales del próximo 2017 la vía volverá a la vida como un itinerario turístico de primera.