Una estación de autobuses anclada en el pasado

(Foto: Lucía Blázquez)
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Uno de los puntos principales de entrada de turistas y viajeros a Salamanca presenta un aspecto obsoleto con muchas deficiencias que Ayuntamiento, Junta y concesionarios se han comprometido a solucionar. ¿Será solo un lavado de cara?

Que la primera impresión que se llevan los turistas o viajeros de Salamanca sea la de su estación de autobuses no deja en muy buen lugar a la capital salmantina, que pide a gritos una reforma que parece que se va a llevar a cabo tras el compromiso adquirido por Ayuntamiento, Junta y concesionarias con una inversión de 3,5 millones de euros.

 

Nulas comodidades, escasas facilidades de manejo y tránsito, instalaciones obsoletas, propias de hace décadas en lugar del siglo XXI, además de un sinfín de problemas derivados de las redes de suministro de agua y electricidad forman un puzzle que ya no puede juntar sus piezas.

 

Son ya muchos los años en los que los salmantinos y usuarios de la estación de tren llevan demandando una renovación absoluta de una estación de autobuses anticuada y que no ofrece ningún tipo de garantía a sus usuarios por el estado actual de toda la infraestructura.

 

Baños, cafetería, andenes, mostradores, asientos… todo ello parece más propio de una época de la historia que ya queda demasiado lejana. Por ello, la Junta ha indicado que las obras de remodelación no se demorarán ya en el tiempo y que en un plazo de dos años, Salamanca contará con una estación de autobuses ‘nueva’… y así, la primera imagen de Salamanca (para los que usen este medio de transporte) sea bien distinta a la actual.