Una atención prioritaria a las mujeres autónomas

 
Si los escasos emprendedores que se mantienen en la Comunidad de Castilla y León empiezan a tirar la toalla debido a los graves problemas financieros que atraviesan y a la falta de soluciones reales para la viabilidad de sus proyectos, la envergadura de la crisis económica y el crecimiento del paro alcanzarán niveles difíciles de resolver a corto plazo. Cada día que pasa en este país nuevos datos confirman la urgente necesidad de aprobar medidas encaminadas a mantener este importante tejido empresarial formado por las pequeñas y medianas empresas que reclaman microcréditos, bonificaciones fiscales y reducciones en las cotizaciones a la Seguridad Social. Un estudio desvelado ayer sobre la situación de las mujeres autónomas en la Comunidad indica que cuatro de cada diez ven inviable superar la crisis económica, por lo que más de 8.000 podrían dejar su actividad con la pérdida de 24.000 empleos. La gravedad de estas perspectivas es todavía mayor en el mundo rural, donde precisamente se ha notado un incremento de los yacimientos de empleo femenino por cuenta propia. Pequeñas tiendas, sociedades de servicios, industrias agroalimentarias familiares, artesanas o todo tipo de establecimientos enfocados al turismo rural han logrado en algunas zonas un desarrollo sostenible y la fijación de población joven; un trabajo difícil, cargado de complicaciones por la falta de infraestructuras en los pueblos, pero que merece la pena y un mayor apoyo por parte de todas las administraciones públicas.