Un 'tripartito' y un 'rodillo' que no existen

El alcalde de Salamanca habla de un 'tripartito' y de decisiones no beneficiosas para la ciudad, pero la realidad le desmiente: en el último pleno solo se opuso a una de las 50 cuestiones votadas. Y la oposición solo le ha 'impuesto' una postura más firme sobre el Hospital y la comisión de investigación sobre el polémico Grupo SIETE.

"A mí lo que me preocupa es que haya decisiones que se adopten que no sean, en primer lugar, beneficiosas para las personas de Salamanca"; "Lo que estoy percibiendo es un tripartito de Ciudadanos, la coalicación electoral de Podemos y PSOE pero tengo que recordar que el alcalde soy yo". Con estas dos frases Fernández Mañueco parece querer describir un panorama en el que los grupos de la oposición se han aliado para imponer al equipo de Gobierno en minoría que él dirige decisiones con las que, por lo que parece, no está conforme. Pero la realidad de los plenos desmiente de manera rotunda al alcalde.

 

En realidad, ese supuesto 'rodillo' de la oposición no es tal. Ha quedado demostrado en los plenos celebrados hasta ahora que no hay un patrón de voto conjunto pactado entre los tres grupos de la oposición. No lo puede haber porque Ciudadanos, que apoyó la investidura de Mañueco, ha apoyado al PP en cuestiones tan importantes como las ordenanzas fiscales, pero se ha puesto justo en el lado contrario en las exigencias sobre el Hospital. No lo puede haber porque el PSOE ha logrado que buena parte de sus iniciativas se acaben aprobando de manera unánime y conjunta por todos los grupos. Y porque Ganemos también ha tenido el respaldo para temas como el del registro de proveedores y licitadores, que está en el origen de la reacción de Mañueco.

 

Hasta ahora, las principales decisiones 'impuestas' de las que se puede quejar Fernández Mañueco no parecen muy perjudiciales para los ciudadanos, como teme el alcalde. La primera, y más sonora, cambiar el discurso complaciente con la Junta a la hora de exigir una actuación inmediata para frenar el deterioro del Hospital; el PP vio como se rechazaba una moción calcada de una anterior y muy 'blanda' por otra en términos duros que, probablemente, le dará un dolor de cabeza a Fernández Mañueco en su otro trabajo, el de procurador en Cortes, cuando llegue al hemiciclo regional. La reivindicación no parece tener un carácter negativo, sino un reproche a lo que no fue capaz de encabezar antes el PP.

 

La segunda fue la aprobación de la comisión de investigación sobre el polémico Grupo SIETE, una petición de Ciudadanos, anticipada por Ganemos y a la que, no sin reservas, se sumó el PSOE. Su aprobación no parece responder a un improbable pacto entre dos formaciones en las antípodas como C's y Ganemos, sino al deseo de poner freno a las muchas polémicas alimentadas por la actuación de esta unidad de la Policía Local.

 

La gota que ha colmado el vaso ha sido el debate para poner en marcha un registro de licitadores y proveedores que permita ganar en transparencia y alejar la sombra de la duda sobre las adjudicaciones del Ayuntamiento, que con frecuencia acaban de manera sospechosa en una serie de empresas y que no permiten una mayor concurrencia. Fernández Mañueco se ha atrevido a poner en tela de juicio que la decisión de adoptar este sistema se pueda tomar en pleno y que las contrataciones no sean patrimonio de las competencias del alcalde.