Un Rock&Roll en la plaza del pueblo

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Las orquestas recorren decenas de pueblos en pocos días para realizar verbenas que se han convertido en auténticos conciertos. 

Juan Carlos lleva treinta años subido a un escenario. Lo ha hecho como músico y también como responsable de una discoteca móvil. Asegura que seguirá toda su vida, como lo hizo su padre, que tocó hasta los 70 años, y también su abuelo, hasta los 80. Por eso, porque ama la música, no le cuesta nada estar durante cinco días seguidos fuera de casa y durmiendo una media de cuatro horas diarias.

 

Esta una de las miles de historias de músicos que estos días viven su particular maratón. Y es que el mes de agosto y, sobre todo, el puente de la fiesta de la virgen, son fechas claves para las orquestas y bandas que se dedican a amenizar los festejos patronales con las tradicionales verbenas. Junto a él viaja su hijo, además de todo un grupo que acaba de fundar este año. Es un negocio que pasa de generación en generación y el hecho de llevarlo en la sangre les permite disfrutar de su oficio.

 

Dubai, su orquesta, recorrerá diferentes pueblos de la provincia de Burgos con espectáculo que ha sufrido una profunda evolución en los últimos veinte años. “Ahora todo es mucho más espectacular”, comenta Juan Carlos, quien recuerda con nostalgia los 80, en los que los sonidos se reducían a dos guitarras, un teclado, un bajo, una batería y una voz. En la actualidad, las verbenas se han convertido en auténticos conciertos en directo, con un repertorio potente.

 

Es precisamente el repertorio lo que marca las diferencias entre una orquesta u otra. Para Juan Carlos ya es algo sistemático, al igual que para Basti (15 años sobre el escenario), de la banda La Misión, una de las agrupaciones con mejor producción del panorama nacional. Según explica, “hay algunos grupos que tienen un repertorio demasiado definido en un estilo, mientras que otros varían en función de las exigencias del público”. Lo que parece claro, es que la noche debe ir ‘in crescendo’ para que el público no pare de cantar y bailar.

 

Eso sí, la seguridad comienza a ser un problema en este tipo de verbenas. Para Basti, la razón es que el público ha variado en cuestiones de edad, y ahora suele acudir un perfil más joven. Esto ha obligado a las empresas y orquestas a contratar servicios privados. “Las cosas se están poniendo complicadas y, por un poco más de dinero, te aseguras que no pase nada con los cables o el generador”, afirma Gustavo Calvo, responsable de la empresa Artistas y Orquestas.

 

Calvo indica, además, que su compañía ya se encarga de organizar todas las fiestas, no sólo la contratación de las orquestas, sino también de los parques infantiles. “Ahora también nos toca viajar a los pueblos para comprobar de primera mano que todo sale de manera correcta”, destaca.

 

Con tantos años encima del escenario, tanto Basti como Juan Carlos tienen infinidad de anécdotas, amables y no tan amables. “Siempre hay episodios desagradables pero te lo tienes que tomar como parte del oficio”, destaca el de la orquesta Dubai. Mientras, en La Misión vivieron un episodio que estaba entre lo cómico y lo dramático. “Un joven me vino para que su prima cantara, así que la dimos un micrófono. La pobre no tenía una gran voz y terminó cabreando al público, que hasta la terminó lanzando objetos. Supongo que todo sería una broma”, recuerda entre risas.

 

Los que alguna vez hemos acudido a una verbena, conocemos lo que vemos encima del escenario y lo juzgamos por ello: el juego de luces, el repertorio, las voces de los cantantes, el espectáculo… Sin embargo, desconocemos todo el trabajo que hay detrás, tanto en los días de fiesta como en los duros días de ensayos en invierno. A estos músicos, les quedan unos meses de viajes y noches prácticamente en vela. Un sueño que sólo aplaca su amor por este oficio.