Un pregón para los jóvenes

El nadador Christian García se convierte en pregonero para inspirar a la juventud con su ejemplo
Nerea González
El pregón fiestas de este año se preveía diferente. No en sentimiento, ni dedicación, sino porque esta vez el discurso vendría de la voz de un muchacho, de nombre Christian García. Un joven de la localidad que Un día decidió consagrar su vida al deporte convirtiéndose así en un ejemplo para toda la juventud y, por tanto, en un digno y original pregonero de fiestas.

Centenares de peñistas con camisetas de todos los colores habían tomado la Plaza del Ayuntamiento momentos antes del pregón. Un cielo claro acompañaba la jornada invitando a pasar la tarde en las casetas y haciendo juego con el color de los pañuelos que han abanderado esta edición de las fiestas. Colocados al cuello, en la cintura o en el tobillo, todos los carbajoseños lucían su pañuelo azul celeste de las fiestas de San Roque 2010.

El alcalde, Pedro Samuel Martín, abría el turno de intervenciones en el balcón municipal deseando unos felices días a los vecinos. Después le tocaba a este joven nadador que había accedido a preparar el discurso casi sin pensar porque “me apunto a un bombardeo” aunque después había sido mucho el miedo por no estar a la altura de lo que se merecen sus vecinos”. El miedo se pasó, sin embargo, cuando le tocó dirigirse a ellos.

El propio alcalde había pedido expresamente a Christian un pregón diferente y así lo ha sido: el joven, visiblemente emocionado por dirigirse a sus vecinos, familia y amigos, había escrito un discurso fresco –e incluso, con un toque simpáticamente gamberro como broma de despedida: “los pregones tienen que ser como las minifaldas, cuanto más cortos y más enseñen mejor”– que buscaba servir de inspiración a todos los jóvenes carbajoseños con el espíritu deportivo como filosofía de vida.

Christian García hizo un repaso rápido a su vida como deportista: desde sus primeras brazadas en la piscina climatizada de La Alamedilla, hasta su llegada a las piscinas del centro de alto rendimiento de Castilla y León donde actualmente continúa su carrera deportiva sin haber abandonado sus estudios: es monitor de natación, socorrista y entrenador de nadadores de nivel superior pero también licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Una historia singular de trabajo y sacrificio que es también la de centenares de jóvenes que cada día madrugan para entrenar y acudir a la universidad.
“Cuatro o cinco horas de entrenamiento diarias suponen un gran esfuerzo”, sobre todo si a la salida de la piscina te toca correr para llegar a clase, “pero merece la pena aunque te quedes casi sin horas para divertirte”. Lo que no entra en esa cuota de sacrificio son las fiestas de Carbajosa, que “siguen siendo unas de las fechas más importantes del año” para Christian. Unos días para fortalecer los lazos entre todos los vecinos y mantener unido a todo el pueblo. “Nunca he sido muy de hablar” –terminaba– así que... ¡viva San Roque!” y a la vez que el chupinazo se dirigía al cielo de Carbajosa, el joven finalizaba su intervención: “¡Vámonos de fiesta!”.