Un policía confiesa haber sufrido el continuo acoso de su ex pareja

Vista oral. La víctima relata que la acusada le sometió a una persecución tanto en el domicilio como en el lugar de trabajo y a través de llamadas y mensajes, hasta el punto de tener que cambiar de vivienda
E. G.

Un policía nacional declaró ayer en la Sala de lo Penal número 1 tras denunciar a la que fue su compañera sentimental por un presunto acoso con el objetivo de “intentar retomar la relación”, según aseguró la víctima, J. E. G., quien reconoció durante su comparecencia haber sido objeto de “acoso y persecución tanto dentro y fuera del domicilio como en el puesto de trabajo”, y a través de “múltiples llamadas al teléfono móvil y de mensajes”.

La pareja convivió desde el 15 de octubre de 2004 hasta el cinco de diciembre de 2006, momento que fueron a darse de baja como pareja de hecho en el registro. En el momento de la separación, la imputada, I. C. V., estaba embarazada. “Yo en todo momento le dije que si era hijo mío aceptaba las responsabilidades”, señaló después de que la imputada le acusó en la vista oral de no querer hacerse cargo del menor. Además, aseguró que estaba dispuesto a realizarse las pruebas de paternidad –extremo que ella negó– y confirmó que acompañó a su ex pareja a las revisiones ginecológicas “hasta que me fue posible porque sus pretensiones de seguir con la relación me impidieron seguir acompañándola”.

La víctima mantuvo que se responsabilizó de su hijo, de hecho acordaron el régimen de visitas estableciendo como el punto de encuentro Madrid, donde actualmente reside la acusada, y le pasa una manutención.

Respecto al presunto acoso y persecución al que fue sometido por parte de la que fuera su compañera sentimental, la víctima relató que acudía con “asiduidad” a su centro de trabajo para “intentar hablar conmigo, a toda costa, para retomar la relación” hasta el punto de solicitar a un compañero y a familiares que le llevaran al trabajo para “evitar coger mi coche y que me persiguiera”. Fue tal el acoso que en otra ocasión “se abalanzó contra mi coche por lo que opté por marcharme a otra comisaría donde me proporcionaron un vehículo oficial”.

Entre los días 21 y 31 de agosto de 2006, la acusada presuntamente envió más de una veintena de mensajes a la víctima “amenazantes, para retomar la relación”. Versión que fue negada por la acusada, quien aseguró que el motivo de los mensajes era conseguir que “se hiciera las pruebas de ADN”.

El policía nacional también relató que ante esta situación tuvo que cambiar de domicilio a la casa de un familiar en Sancti-Spíritus. Ésta no fue la única vez que cambió de vivienda ya que el día de causar baja en el registro de parejas de hecho, relató que se fue a Toledo, a la casa de su hermana teniendo que acudir al Hospital por un cuadro ansioso-depresivo y desde esa fecha hasta la actualidad “ha seguido terapia psicológica”. “Yo he quedado marcado. Tengo miedo a otra relación”, concluyó la víctima.

Por su parte, la acusada, I. C. V., que tiene una orden de alejamiento de su ex pareja, reconoció haber acudido al lugar de trabajo de la víctima y haberle llamado por teléfono y enviado mensajes, pero aseguró que actuó así con el único propósito de que “se hiciera cargo de mi embarazo”, ya que según su versión, no se quiso responsabilizar del niño. También reconoció que en el periodo de gestación entró en una depresión “terrible, sólo quería meterme en la cama incluso pensé en darle en adopción. No veía cómo podía sacar adelante a mi hijo”. Por último, confesó que su ex pareja acudió a las revisiones con ella hasta los siete meses de embarazo.

La Fiscalía mantuvo los dos años y seis meses de cárcel por un delito de coacciones y como alternativa propuso dos años y medio de prisión por un delito de maltrato, además de cinco años de alejamiento y una indemnización de 3.000 euros. La acusación particular rebajó la pena a la misma que la de la Fiscalía –solicitaba un año más por un delito de amenazas y otro año por menoscabo psíquico– Rebajó de 36.000 euros a 15.000 la indemnización. Mientras, la defensa mantuvo la absolución.