Un plan protegerá el entorno de los Bienes de Interés Cultural

Más control. El avance del informe sobre la gestión de la Ciudad Vieja persigue agrupar zonas
Alejandro R. L.

La Unesco exige un Plan de Gestión de la Ciudad Vieja y la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento, mediante un equipo de arquitectos, dispone como herramienta para delimitar con mayor precisión el patrimonio arquitectónico de la capital, enmarcado en la primera vía de ronda, el cinturón que otrora ocupó la muralla de la ciudad, con el objetivo de moderar los impactos negativos derivados de la vida urbana en los bienes protegidos ante una densidad evidente.

El documento de avance propone ampliar la protección de los entornos de todos los Bienes de Interés Cultural (BIC) de la capital para conseguir un control más restrictivo y con la pretensión también de agrupar zonas para evitar núcleos aislados –bajo el concepto de “continuidad”–, de tal manera que el edificio histórico de la Universidad y las catedrales formarán un único espacio delimitado (incluirá inmuebles de propietarios). Los redactores del texto, germen del informe final, Gregorio Vázquez y Juan Luis de las Rivas, anuncian que han realizado 22 propuestas para englobar 45 BIC de la ciudad (amén de los que cuentan con expedientes incoados).

De esta manera, el Plan de Gestión (inspirado en el desarrollado en Florencia (Italia) en gran medida) servirá para “repensar globalmente la ciudad histórica, recomponiendo el relato de conjuntos en el conjunto, es decir, recuperando la capital como realidad de referencia”, aseguran los arquitectos, para delimitar áreas homogéneas del tejido urbano tradicional como entornos específicos asociados a los grandes conjuntos monumentales y reducir las necesidades de movilidad para conseguir una ciudad dinámica unificando criterios.

Amplía el Plan Especial
El proyecto provisional –la comisión municipal de Patrimonio tuvo conocimiento ayer del contenido– aún tiene un largo recorrido administrativo por delante para ver la luz, con un horizonte temporal que se vislumbra en el final del mandato actual (mayo de 2011) para rematar los trámites pertinentes, aunque antes, el Ayuntamiento someterá el documento a la consideración de diferentes colectivos ciudadanos para enriquecer el contenido.

El Plan de Gestión de la Ciudad Vieja de Salamanca incluye y amplía las consideraciones y zonas de acción del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Antiguo (Pepri), aprobado y contemplado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1984, al tiempo que considera consumados ya proyectos polémicos en ciernes, como el aparcamiento subterráneo en la plaza de Los Bandos, mientras que otros anunciados y en el aire, como el tranvía, son del agrado de los arquitectos (“interesante”, según Juan Luis de las Rivas).
¿Cómo percibirá el ciudadano el documento? “El objetivo es que los habitantes valoren la declaración de Salamanca como Patrimonio de la Humanidad en 1988”, subrayó el concejal de Fomento, Salvador Cruz, que confesó que el plan “es ambicioso, novedoso y complejo, porque hay poca experiencia en el ámbito europeo, mientras que Ávila y Segovia también están analizando documentos similares”.

Esta herramienta “útil” para cumplir con los objetivos de una Ciudad Patrimonio de la Humanidad atiende a un perfil más estratégico y no sólo urbanístico, esencia, en el último caso, de los planes especiales, “que se han demostrado poco eficaces para garantizar los objetivos que la Unesco se propone” en una serie de preceptos de obligado cumplimiento.