Un patio medio vacío y ausencias notables para la investidura en la Diputación

Iglesias empezó acordándose de sus exdiputados, presentes todos menos uno. Pocos alcaldes populares, quizás todavía con el enfado de la elección de diputados, y un patio con muchos huecos cuando antes era imposible encontrar un sitio.

Comenzó Javier Iglesias su discurso acordándose de los diputados que le han acompañado hasta hace unos días en su primer mandato y a los que no ha renovado, una ironía del destino en un patio de La Salina con muchos huecos y en el que se ha echado de menos a mucha gente, no solo a esa 'vieja guardia' a la que ha jubilado el presidente.

 

En primer lugar, ha llamado mucho la atención la escasez de alcaldes y concejales de las localidades de la provincia. Su presencia en otras ocasiones hacía imposible la tarea de encontrar un sitio para sentarse en el reducido aforo de la improvisada platea del patio de La Salina, pero esta vez había donde elegir para verlo cómodamente. Puede que las voces críticas en la elección de los diputados populares y el hecho de que el PP ha cedido posiciones en la provincia tengan algo que ver... o puede que fuera un mejor plan como una piscina. ¿Desafección? Bueno, mientras no sea como en Ávila, conformes en las filas populares.

 

Entre los que no se lo han perdido, el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, que se ha fundido en un gran abrazo (se ha recreado casi desde que le ha visto aparecer por la puerta) con el presidente 'in pectore' Iglesias cuando los diputados accedían al patio, y también varios como José Martín Méndez o Eloy García, aunque estos estaban en calidad también de exdiputados. Completaban el grupo otros ex como Antonio Gómez Bueno, José Prieto y Alfredo Martín: ha faltado Francisco Albarrán, un fijo de la política salmantina en los últimos lustros, y con cuya marcha no contaba casi nadie. Otro ex, sociaista en su caso, Isidro Rodríguez, también se ha dejado ver.

 

En las primeras filas, las destinadas a las autoridades, el senador Julián Lanzarote, que ha tenido un aparte con su otrora archiadversario político, Fernando Pablos; la procuradora y ya expresidenta de Cortes Josefa García Cirac; el diputado José Antonio Bermúdez de Castro, el exdiputado y secretario de Estado Gonzalo Robles, el también procurador Salvador Cruz o el delegado de la Junta, Bienvenido Mena, que se aseguró de haber felicitado a todo el mundo antes de marcharse. En ausencia del subdelegado del Gobierno de la plaza, acudió el de Zamora, Jerónimo García Bermejo, que le hizo la cobertura al titular. Presencia también de CCOO con su secretario provincial, Emilio Pérez, y representantes de Cámaras y Confaes.

 

Con bastantes sillas vacías, protagonismo para las familias. El carrusel de fotos de mujeres, maridos, hijos y demás familia para hacerse la foto en la escalinata duró unos minutos, pero es que la emoción de discursos y gestos auguraba que los 'guerreros' diputados tuvieran su descanso en brazos amigos. Hasta el más 'guerrero' de todos, Gabriel de la Mora, apuntó un atisbo de emoción al citar a sus padres, pero se rehizo... Se llevó la ovación más estruendosa de la mañana por parte de sus incondicionales. También vio asomar la emoción por su garganta el renovado presidente, al que al nombrar a su mujer e hija le vino la misma congoja de su amigo Fernández Mañueco hace unos días en idéntico lance.