Un partido con feliz resaca

FIESTA EN WÜRZBURG. Avenida celebra frente a Extrugasa su clasificación para la ‘Final Four’.
T. S. H.

La temporada sigue avanzando y tras un par de semanas de alta tensión en las que se certificó una histórica segunda presencia en la Final Four, Perfumerías Avenida se ha podido tomar unos días de respiro antes de encarar el que será ya el tramo definitivo de la temporada y el momento en que se decidirá todo. Un par de jornadas de descanso a principios de semana y vuelta al trabajo para preparar el encuentro de Liga de esta tarde frente a Extrugasa de Villagarcía de Arosa. Un adversario, a priori, asequible pero un partido en el que no se puede fallar porque de no errar en este tipo de encuentros depende en buena medida que se pueda mantener la primera y privilegiada posición que ahora ocupa Avenida. El duelo con Ros por ese primer puesto sigue ahí y, antes de encontrarse el próximo domingo, mantener las posiciones es el objetivo de ambos para que, como todo el mundo espera, sea el enfrentamiento directo el que dictamine cuál de los dos tendrá la ventaja de campo en una hipotética final.

La cita de esta tarde supondrá el reencuentro del equipo con una afición que a buen seguro tendrá ganas de agradecer y celebrar la victoria frente a Wisla y es que, aunque sean competiciones distintas, será inevitable que la resaca de la Euroliga no planee sobre el pabellón.

Frente a Extrugasa, Mondelo contará con un plantel dispuesto a mantener la imbatibilidad de su feudo una semana más frente a un rival que pese a la modestia de su presupuesto y a tener una plantilla corta de efectivos se aloja en una más que digna novena posición merced a una gran primera vuelta y al espíritu combativo del grupo. El equipo de Tito Díaz dispone de ocho jugadoras –esta misma semana prescindió de los servicios de Blanes-, pero ha sabido atar partidos importantes ante los que se suponían sus rivales directos y si no sucede nada raro habrá cumplido su objetivo de la permanencia. Por eso es un rival más que se planta sin nada que perder y eso siempre es un arma de doble filo.