"Un partido como el de Würzburg hay que vivirlo, no te lo pueden contar"

Silvia Domínguez, en uno de sus rincones favoritos de Salamanca, la Plaza Mayor donde siempre se disfruta de un café

Silvia Domínguez pasea por las calles de Salamanca vestida con el chándal de Ekaterinburg. Ahora es rival de Perfumerías Avenida pero no puede evitar sentirse como en casa cuando se sienta en una terraza de la Plaza Mayor. La base internacional nos habla del partido vital de mañana y de su experiencia en el mejor club del mundo. 

Miércoles 30 de enero de 2013, ¿una fecha marcada en rojo en su calendario desde que se sorteó el calendario?

 

Me alegré muchísimo cuando vi que Avenida está en nuestro grupo porque cuando estás fuera tener la posibilidad de venir a España cuatro días te da alegría y más si es Salamanca porque tengo grandes recuerdos de esta ciudad. Así que contenta de poder disfrutar de este buen tiempo para nosotras y la verdad que voy a disfrutar cada una de las horas que pase en esta ciudad.

 

¿Sigues con la sensación de venir a una segunda casa?

 

Sí desde luego. Evidentemente soy de Barcelona pero me han pasado muchísimas cosas buenas aquí y todos los recuerdos son buenos. Volver a Würzburg va a seguir siendo siempre un placer para mí.

 

Avenida, Ros Casares, Ekaterinburg… todos grandes ¿pero con diferencias?

 

Evidentemente hay muchísima diferencia entre Rusia y España y entre Ekaterinburg y el resto de los equipos también, en cuanto a organización, como club, con todo lo que mueve. Todas las facilidades, los lujos entre comillas que dan a las jugadoras... La verdad es que cuando te dicen vas a Ekaterimburgo piensas que está muy lejos pero cuando ves como tratan a las jugadoras y la serie de cosas que te dan, entiendes porque no es tan duro para las jugadoras vivir allí.

 

¿Puedes poner algún ejemplo de porque es el equipo más profesional?

 

En los viajes se desplazan ocho personas del staff y eso es impensable en un equipo español en el que viajan sólo el técnico y el fisio. Aquí viene el médico, el delegado, dos fisios, dos entrenadores. Tener un avión privado facilita tener más descanso porque no estamos tantas horas en el aeropuerto y además es mucho más cómodo. Otra diferencia es que aquí cada jugadora tiene su habitación y date cuenta que aquí hay muchas nacionalidades distintas, gente con diferentes costumbres que podría hacer que a veces sea más complicado adaptarte con quien te toque de compañera de habitación. Además es un club muy abierto y quiere que estés a gusto, así que permiten que viaje contigo algún familiar si quieres, pueden compartir las comidas con nosotras. No te ponen ninguna pega porque quieren que estés a gusto y feliz.

 

¿Y se juega igual, por eso de la concentración?

 

Sí, sí, una cosa no quita a la otra. Es algo que al principio, por lo que había vivido en otros sitios, me chocó pero entiendo que cuando estás en un país como este, que es frío, pues quieren que te sientas lo mejor posible y ellos hacen todo lo que tienen en sus manos.

 

Sede de la final a ocho, siempre a las puertas del título en los últimos años, ¿se nota presión en Ekaterimburgo porque este año tiene que ser sí o sí?

 

Llevan años con esta presión, han jugado una ‘Final Four’ en casa y la han perdido pero la verdad que la cultura rusa es muy distinta a la que tenemos aquí. No sientes esa presión que igual yo sí he sentido jugando el año pasado en Valencia, tienen otra manera de ver las cosas. Está claro que el objetivo es ganar la Euroliga pero no por ello te presionan y te lo recuerdan constantemente sino que dejan que el equipo trabaje y que se vayan cumpliendo poco a poco objetivos. Sí me gustaría que a veces tuvieran esa mentalidad de meter más presión porque a veces también es necesario para que el trabajo sea duro y constante.

 

Desde fuera da la sensación de que no has tenido ningún problema en adaptarte a un equipo como este.

 

Ha habido muchos factores que ayudaron. El hecho de estar dos semanas concentradas en España en pretemporada hizo que me sintiera como en casa. Éramos seis jugadoras del equipo profesional y eso hizo que tuviera mucha comunicación con el entrenador. Sabía que iba a estar tres meses con un rol muy importante porque era la única base pura del equipo y eso me dio mucha confianza. Ahora mi rol ha cambiado, ha llegado Sue que es, por supuesto, la base titular pero sigo manteniendo ese rol de entrar en pista, de cambiar los partidos, las dinámicas y es un rol que también me gusta. Todo el mundo quiere jugar muchos minutos pero entiendo el equipo en el que estoy y para mi tener estas compañeras es un lujo.

 

¿De qué modo te estimula ser la competencia de una estrella mundial como Sue Bird?

 

Cada día entrenar con ella enfrente es muy importante para mi. Hablamos mucho, me da consejos, cosas que cuando la tienes como rival piensas en cómo será y ahora la conozco y tengo una buena relación. Siempre la he tenido con las jugadoras que han sido mi competencia y lo veo más como que somos dos bases con estilos muy distintos que nos podemos compenetrar muy bien e incluso hemos compartido minutos en pista y me ha gustado. Es algo que no me va a restar como jugadora sino todo lo contrario.

 

Pese a los muchísimos kilómetros que separan Ekaterimburgo de Salamanca seguro que sigues Perfumerías Avenida, ¿cómo analizas desde la distancia una campaña tan extraña?

 

Sí que ha sido extraño por todos los acontecimientos que se han dado porque no acababan de arrancar. Había cosas extradeportivas y estaba claro que había que variar la dinámica. Ha tenido que ser cambiando jugadoras, el entrenador y ahora creo que son un equipo peligroso, más centrado, con más garra y seguro que el miércoles lo veremos porque se están jugando todo y no tienen nada que perder contra nosotras. Apelar a la épica en Würzburg todo el mundo sabemos qué significa y las cosas que se han llegado a conseguir.

 

Sabes lo que es jugar una final en Würzburg de sobra, ¿cómo le explicas a una compañera lo que se va a encontrar?

 

Algunas ya han jugado aquí pero todas tienen que saber que no es un partido cualquiera porque Avenida tiene una final y ganar a Ekaterinburg para ellas no sólo sería seguir con vida sino un espaldarazo para toda la temporada. El público va a estar encima, es un sitio que como rival es incómodo. Pese a saber qué es hay que vivirlo, no te lo pueden contar.

 

¿Os puede ganar Perfumerías Avenida?

 

Sí. Nadie quita que mi equipo es un conjunto con un roster increíble, con jugadoras increíbles y que es favorito pero yo he jugado en Avenida y sé lo que es un partido de estos y hay que hacerlo todo perfecto y que el rival cometa errores pero esto es baloncesto y cinco contra cinco.

 

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