Un nuevo tratamiento mejora la supervivencia de los pacientes con cáncer de cérvix avanzado

laboratorio

Un estudio internacional ha demostrado que administrar a los pacientes con cáncer de cuello de útero recurrente o metastásico una primera línea de tratamiento basado en quimioterapia y el anticuerpo bevacizumab reduce en un 30% el riesgo de muerte a causa de la enfermedad.

Según ha informado el Hospital Universitario Vall d'Hebron, que ha participado en el estudio junto al Vall d'Hebron Instituto de Oncología (Vhio) y otros centros españoles pertenecientes al Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario (Geico), es la primera vez que un tratamiento médico prolonga la supervivencia de estos pacientes más allá de los 13 meses.

Hasta ahora los pacientes en los que había fracasado de la cirugía y la radioterapia y quimioterapia sólo podían optar a recibir quimioterapia convencional, ya que no podían tener varias líneas de tratamiento debido al estado avanzado de la enfermedad.

El estudio se realizó sobre una muestra de 452 pacientes en 164 centros americanos y españoles, y comparó los resultados al administrar sólo quimioterapia con otro tratamiento que la combinaba con la adición del anticuerpo bevacizumab, que inhibe el crecimiento de los tumores e impide la formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de vasos preexistentes --un proceso clave en el desarrollo de tumores malignos--.

El resultado, según la oncóloga especialista en tumores ginecológicos e investigadora principal del estudio en España, Ana Oaknin, es que "se ha conseguido prolongar la supervivencia de las pacientes hasta los 17 meses", que antes eran 13, y reducir un 30% el riesgo de muerte.

El cáncer de cuello de útero es la principal causa de muerte en mujeres jóvenes, ya que causa unas 25.000 muertes cada año en el mundo de los 500.000 casos diagnosticados.

El 90% de estas defunciones se localizan en países en vía de desarrollo, aunque en los países desarrollados han disminuido drásticamente por el cribado que se realiza con citologías y tests del virus del papiloma humano, y en España la incidencia es baja, con 7,6 nuevos casos cada año de cada 100.000 personas.