Un familiar de Dámaso Ledesma dona su piano al Museo Catedralicio

 
ángel s. peinado

El obispo civitatense, Atilano Rodríguez, acompañado por el alcalde de la ciudad, Javier Iglesias, el deán de la Catedral, Nicolás Martín, miembros de la Corporación municipal, patronos de la Fundación Ciudad Rodrigo y José Ángel Rivera, responsable de la organización del Museo, inauguró ayer el Museo Diocesano y Catedralicio, una joya museística que alberga un centenar de piezas valiosas, algunas de las cuales pudieron verse en la exposición de Las Edades del Hombre. El Museo se convierte así en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad y entre las nuevas incorporaciones a esta muestra destaca el piano de Dámaso Ledesma que precisamente fue ayer donado por el familiar directo Francisco Ledesma. La pieza del musicólogo podrá verse en la escalera del museo, antigua capilla de los Hierros.

Atilano Rodríguez afirmó que era motivo de profunda alegría el hecho de participar en la reapertura del Museo Diocesano y Catedralicio, después de la profunda remodelación y cinco años cerrado, y agradeció la labor de recopilación de las piezas por parte de sus predecesores en el gobierno de la Diócesis. También dio las gracias a los miembros del Cabildo Catedral por la custodia de las piezas durante estos años y por el esfuerzo humano y económico que para la institución ha supuesto. No se olvidó de Estanislao Barrio, delegado diocesano de Patrimonio, que con su trabajo callado y oculto, vigila y cuida con dedicación y generosidad de todo el patrimonio de la Diócesis. Gratitud especial mostró el obispo hacia José Ángel Rivera y Ángel Luis Esteban por la clasificación de las piezas museísticas y por la posterior ubicación en las salas del museo. Destacó la preocupación que de los patronos de la Fundación Ciudad Rodrigo por la total restauración y puesta en valor de la Catedral. Y es que gracias al convenio de colaboración entre el Cabildo y la Fundación las visitas turísticas a la Catedral reciben una buena atención en todos los órdenes.

Aún queda mucho por hacer, dijo el obispo, como proseguir en la restauración y conservación de muchas de las piezas expuestas. Javier Iglesias añadió que la nueva instalación servirá para “mirarnos con los mejores ojos y para creer en lo que somos gracias a lo que otros hicieron en los siglos pretéritos”. Rivera de la Heras, por su parte, explicó que se trata de una colección museográfica viva, abierta a donaciones, con “testimonios de nuestra fe y de la fe de nuestros antepasados”. Aseguró que al tratarse de una muestra viva está abierta a donaciones.