Un centenar de concursos al año alimentan el negocio de la administración de empresas en quiebra

Actividad de la empresa PAS, que ha estado inmersa en un concurso de acreedores.

Los casos han proliferado por la crisis y se registran un centenar al año en Salamanca. Una decena de profesionales muy especializados se reparten los más sustanciosos en la provincia y fuera. Una actividad que ha generado escándalos recientes y que se caracteriza por su peculiar funcionamiento.

La denuncia de un empresario ante la Fiscalía Anticorrupción, el caso de la UD Salamanca o el escándalo por la designación de un administrador de Lanzarote y vinculado al PP para representar a REGTSA en el concurso de una de las mayores empresas de la provincia han sacado a la luz el mundo de los concursos de acreedores. Un proceso con el que se liquidan numerosas empresas en problemas, pero que se rige por un funcionamiento muy particular. Estas son algunas de las claves para entenderlos.

 

Un centenar al año. Esa es la cifra aproximada de los que se tramitan cada año en el juzgado de lo mercantil de Salamanca. La cifra aumentó a raíz de la crisis y también del cambio en la ley que los regula, para estabilizarse en los últimos años. Se ocupan de ellos profesionales de la abogacía o la economía que pasan a controlar las empresas que entran en concurso de acreedores.

 

Requisitos especiales. Para poder ejercer, hace falta estar apuntado en una lista que se nutre de los colegios de abogados, economistas, auditores y titulados mercantiles. Para tener derecho hay que tener un ejercicio de, al menos, cinco años en la materia y estar inscrito en la provincia donde se registre el concurso; se puede estar apuntado en varias. La lista se renueva cada principio de año y el colegio de abogados la remite al juzgado.

 

Elección del juez. Sin embargo, a la hora de designar un administrador concursal, es el juez el que tiene la última palabra. Se eligen, normalmente, dos administradores y un tercero en representación de los acreedores. Debe tomar el nombre de la lista, pero no hay ningún requisito más. Lo habitual es que cuente con profesionales de acreditada experiencia y solvencia en estos peculiares procesos. Esto abona las sospechas de reparto de casos que han generado denuncias en colegios de abogados, y también un importante negocio en torno a estos casos.

 

Coto restringido. Cualquier profesional que cumpla los requisitos puede aspirar a gestionar concursos, pero en Salamanca, según fuentes consultadas, los casos se reparten entre 8-10 despachos o profesionales de acreditada solvencia. Algunos de ellos tienen un lugar destacado en el panorama nacional y ocupan un puesto entre los cien con más casos de toda España. La experiencia y el hecho de que la decisión última sea cuestión del juez, algo totalmente ajustado a la ley, refuerzan esta situación.

 

Negocio millonario. Por las condiciones, acceder a concursos de acreedores es un buen negocio, especialmente si son de empresas grandes. El motivo es que se cobra un porcentaje calculado en función de la masa de la empresa: cuanto más grande, mayores los emolumentos. Las grandes quiebras como la de Marsans, Pescanova, algunas concesiones de autopistas o Martinsa-Fadesa han generado importantes ingersos en concepto de minuta para sus administradores concursales, para disgusto de los empresarios; uno de los dueños de Marsans llegó a denunciar una supuesta apropiación millonaria a pesar de estar en la cárcel por su mala gestión...

 

Preferencia en el cobro. Además, y por ley, los administradores concursales son los primeros en cobrar sus honorarios de la empresa a la que administran y en la que pasan a ser máximos mandatarios. Cobran antes que Hacienda, Seguridad Social, acreedores o empleados.

 

Escándalo REGTSA. Esta es una de las sospechas que el grupo socialista en la Diputación ha lanzado sobre el caso REGTSA, la elección personal y a dedo por parte de la diputada de Economía, Chabela de la Torre, de un administrador concursal de Lanzarote para representar al organismo autónomo en los concursos de tres empresas del grupo MRS, entre ellas, la millonaria PAS. Nombrarlo como representante de uno de los mayores acreedores, REGTSA, le habría proporcionado importantes emolumentos.

 

Viabilidad o liquidación. Finalmente, decir que el concurso de acreedores es un proceso inicialmente pensado para devolver la viabilidad a una empresa, durante el que no se suspende su actividad y que trata de recuperar el equililbrio económico bajo el mando de los administradores. Sin embargo, muchas veces constituye un paso directo hacia la liquidación.

Noticias relacionadas