Un boomerang de gas de 11.000 kilómetros de largo vuelve hacia la Vía Láctea

Nube Smith

Astrónomos han descubierto con el Telescopio Espacial Hubble una inmensa nube invisible de gas de hidrógeno, que se precipita en picado hacia nuestra galaxia a 1,1 millones de kilómetros por hora.

Aunque cientos de enormes nubes de gas pululan a alta velocidad por los alrededores de la Vía Láctea, la denominada 'Nube de Smith' es única porque su trayectoria es bien conocida.

 

Nuevas observaciones del Hubble sugieren que fue arrojada desde las regiones exteriores del disco galáctico, hace unos 70 millones de años, y ahora vuelve como si se tratasa de un boomerang. La nube fue descubierto en la década de 1960 por el estudiante de doctorado de astronomía Gail Smith, que detectó las ondas de radio emitidas por su hidrógeno.

 

La nube está en curso de colisión de retorno y se espera que alcance el disco de la Vía Láctea en unos 30 millones de años. Cuando lo haga, los astrónomos creen que va a provocar un espectacular estallido de formación estelar, tal vez proporcionando suficiente gas para producir dos millones de soles.

 

"La nube es un ejemplo de cómo la galaxia está cambiando con el tiempo", explica el jefe del equipo Andrew Fox, del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore, Maryland. "Se nos está diciendo que la Vía Láctea es un burbujeante lugar, muy activo, donde el gas puede ser expulsado de una parte del disco y luego volver a bajar en otro".

 

"Nuestra galaxia está reciclando su gas a través de las nubes, siendo la Nube de Smith un ejemplo, para formar estrellas en diferentes lugares que antes. Mediciones del Hubble de la Nube de Smith nos ayudan a visualizar la forma activa de los discos de las galaxias", dijo Fox.

 

Los astrónomos han determinado que esta región en forma de cometa de gas mide 11.000 años luz de largo y 2.500 años luz de diámetro. Si la nube se pudiera ver en la luz visible, abarcaría el cielo con un diámetro aparente de 30 veces mayor que el tamaño de la luna llena.

 

Los astrónomos siempre pensaron que la Nube de Smith podría ser galaxia fracasada sin estrellas, o gas que cae en la Vía Láctea desde el espacio intergaláctico. Si cualquiera de estos escenarios resultara cierto, la nube contendría principalmente hidrógeno y helio, no los elementos más pesados producidos por las estrellas. Pero si viniera de dentro de la galaxia, contendría más elementos que se encuentran dentro de nuestro sol.

 

El equipo utilizó el Hubble para medir la composición química de la Nube de Smith por primera vez, para determinar de dónde vino. Observaron la luz ultravioleta de los núcleos brillantes de tres galaxias activas que residen miles de millones de años luz más allá de la nube. Usando el Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos del Hubble, midieron cómo esta luz se filtra a través de la nube.

 

En particular, buscaron azufre en la nube, que puede absorber la luz ultravioleta y es un buen indicador de la cantidad de más elementos pesados en la nube.

 

Los astrónomos encontraron que la Nube de Smith es tan rica en azufre como el disco externo de la Vía Láctea, una región a cerca de 40.000 años luz del centro de la galaxia (unos 15.000 años luz más lejos que nuestro sol y el sistema solar). Esto significa que la Nube de Smith se enriqueció con el material de las estrellas. Esto no sucedería si se tratara de hidrógeno prístino de fuera de la galaxia, o si fuera el remanente de una galaxia no desprovista de estrellas. En su lugar, la nube parece haber sido expulsada desde el interior de la Vía Láctea y ahora está volviendo como si fuera un boomerang.

 

La investigación del equipo aparece en el 01 de enero 2016, de la revista The Astrophysical Journal Letters.