Tres detenidos por manipular la ranura de los cajeros automáticos

‘Lazo libanés’. Los arrestados, que formaban un grupo organizado, acudían a ayudar a las víctimas y les convencían para que teclearan el pin. Juzgado de Guardia. Tras declarar fueron puestos en libertad
E.G.

Agentes de la Policía Nacional han detenido a dos hombres y a una mujer de entre 24 y 30 años, que formaban un grupo organizado, por lucrarse presuntamente con las extracciones en cajeros por el método del lazo libanés, según informaron fuentes de la Comisaría provincial.

Las investigaciones se iniciaron el 26 de abril, a raíz de la presentación en la Comisaría de seis denuncias en las que las personas denunciantes manifestaban haber sido víctimas de delitos de robo con fuerza, al haberse efectuado extracciones en cajeros automáticos, generalmente de cantidades entre 200 y 600 euros, utilizando las tarjetas que previamente habían quedado retenidas en dichos cajeros.

Las denuncias alertaban de la existencia de uno o varios individuos dedicados a esta tipología delictiva, fronteriza entre el robo con fuerza y la estafa. El método que empleaban presuntamente los detenidos, denominado lazo libanés consiste en la colocación de un dispositivo de plástico o cartulina, que simula la ranura donde se introduce la tarjeta de crédito, superpuesto sobre la real en los cajeros automáticos, cuya parte final está rodeada de un “lazo” realizado generalmente con cinta magnetoscópica, para evitar que el cajero reconozca la introducción de la tarjeta y así permitir su recuperación posterior. Cuando la víctima introduce su tarjeta, ésta queda atascada y seguidamente aparecen los delincuentes que, tras ofrecerle su ayuda a la víctima, la convencen de que para recuperarla tiene que teclear un código pin.

Pese a introducir el código, el cliente no puede obtener la tarjeta de crédito por lo que se marcha del lugar, momento que los delincuentes aprovechan para “recuperar la tarjeta” y, conociendo el código, la utilizan para efectuar la extracción. Los detenidos presuntamente realizaban estas operaciones cuando las entidades se encontraban cerradas al público.

Tras las denuncias recibidas, los servicios operativos de la Comisaría provincial realizaron investigaciones que han permitido averiguar que los hechos delictivos descritos fueron realizados por un grupo de delincuentes compuesto por dos hombres y una mujer, que actuaban de manera organizada.

El día 23 de mayo, en torno a las 13.00 horas, la sala de operaciones del 091 recibió una llamada procedente de la central de vídeo vigilancia de una entidad, en la que se dio aviso de que en el número 64 del paseo de Canalejas, se estaban efectuando manipulaciones por parte de un individuo. Acto seguido, varios vehículos de Seguridad Ciudadana se desplazaron al lugar, donde detuvieron a un hombre de 30 años, con iniciales Y. M. M., al que le intervinieron tres cintas de plástico, un cúter, un tubo de pegamento, una tarjeta de crédito y un clip a modo de gancho, instrumentos que según fuentes policiales se corresponden con los utilizados para colocar el dispositivo y poder “recuperar” posteriormente las tarjetas de las víctimas. Las gestiones realizadas por la Brigada de Policía Judicial permitieron considerar al detenido, de nacionalidad venezolana, como el “cabecilla” del grupo descrito, del que forman parte otros dos compatriotas, un hombre y una mujer, presuntos autores de los robos denunciados.

Los otros dos integrantes de la banda fueron arrestados el pasado lunes, en torno a las 9.30 horas, en la calle Jardines. En el momento en que iba a interesarse por la situación de su compañero, fue detenido E. R. D. M., de 27 años y a las 14.00 horas del mismo día, funcionarios de la Comisaría de Béjar, donde tenía fijada su residencia junto con el primero de los detenidos, a requerimiento de la Brigada de Policía Judicial, detuvieron a la mujer, con iniciales L. N. H. D., de 24 años y también de nacionalidad venezolana.

Los arrestados acudieron en la mañana de ayer al Juzgado de Guardia y tras prestar declaración por los hechos fueron puestos en libertad con cargos, a la espera de que se celebre el juicio.