Toreros por encima de los toros que abren la puerta grande de La Glorieta

Gallo, en La Glorieta (Foto: M. Barajas)
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Por el momento, la mejor tarde de la feria. Gallo y Mora, frente a toros de El Montalvo que dieron mucho, ofrecieron aún más y abrieron la puerta grande de La Glorieta. Incluso El Capea, que se fue de vació, dejó muy buenas sensaciones.

LA CORRIDA EN DATOS

Tercera de la Feria Taurina de Salamanca 2013

Eduardo Gallo, 'El Capea' y David Mora (en sustitución de Juan del Alamo)

Ganadería de El Montalvo (Divisa: Azul y Amarilla)

 

Primer Toro: Eduardo Gallo

Ocultado: 560 kilos.

Segundo Toro: El Capea

Tomatoso-536 kilos

Tercer Toro: David Mora

Chinchón-540 kilos

Cuarto Toro: Eduardo Gallo

Carmelito-520 kilos

Quinto Toro: El Capea

Cristaloso-513 kilos

Sexto Toro: David Mora

Civilón-560 kilos

Tercera de la feria con cartel salmantino a excepción, tras la baja de Juan del Álamo, de David Mora. Eduardo Gallo y Capea regresaban a La Glorieta para lucir ante sus paisanos. Toros de la ganadería de El Montalvo que despertaron gran interés en el desenjaule, por su presentación y hechuras, y que en la plaza, irregulares de trayectoria pero sobrados de fuerza y bravura, fueron de menos a más siempre que los toreros supieron entenderlos. En los tendidos, mucho cemento para el esperado al tratarse de un cartel confeccionado inicialmente con maestros de la tierra.

 

Eduardo Gallo abrió la puerta grande de La Glorieta tras conquistar sendas orejas en los de su lote y cuajar dos faenas serias y con momentos de gran brillantez combinados con trabajo 'a destajo' para sacar de cada astado lo suyo. Peor suerte tuvo El Capea, que recogió ovaciones en sus dos faenas pero tuvo peor suerte con el comportamiento de los de El Montalvo. David Mora, que acudía para cubrir la ausencia por lesión de Juan del Álamo en el cartel que se había vendido como el cartel 'charro' de la feria, recibió oreja en su primero y en el segundo demostró que valentía le sobra cuando, tras dos estocadas fallidas que le iban a privar de salir a hombros, mató sin muleta al último de la tarde a pecho descubierto.

 

Buena tarde en La Glorieta en la que, como resumen, si bien de los toros nada mal puede decirse, los toreros 'trabajaron' incluso por encima de ellos para brillar a la altura de lo que son.

 

CRÓNICA TORO A TORO

 

PRIMER TORO para EDUARDO GALLO

Ocultado- 560 kilos

Oreja para el torero y vuelta al ruedo para el astado.

 

Iniciando la lidia con pases templados, suaves, recibió los primeros aplausos de la tarde. De buena embestida pero poca convicción de inicio el toro. Tras pasar por el caballo, el astado presumió de un alegre trote que facilitó la labor del diestro. Galló lo cogió de mano desde el principio con la muleta, tras esperarlo con paciencia inicial en el capote y darle aire para que creciera. 

 

El toro embestía con bravura y alegría y facilitaba trasteos que concluían en brillantes pases de pecho de Gallo para rematar varios hermosos pasajes que fueron acogidos con ganas por el público salmantino. Eduardo meció al toro serie tras seire ententiéndolo bien y dándole lo que necesitaba para mantenerlo en la muleta. Mató el diestro de una estocada fulminante aunque muy defectuosa, que frenó mayor premio desde el palco presidencial. Una oreja y vuelta al ruedo al toro, quizá excesivas ambas, pero entendibles como recompensa al torero de la tierra.

 

SEGUNDO TORO: para Pedro 'El Capea'

Tomatoso: 536 kilos

Ovación

Un toro serio de hechuras, pero desconfiado y deslabazado en cada mínimo fallo tanto en capote como en muleta. Un segundo en el que Capea vistió de orgullo y trabajo a pico y pala lo que le faltaba al toro. Pasajes de mayor belleza en la segunda mitad con la muleta para sacar belleza de arreones con peligro del astado.

 

No calló en la trampa el diestro de responder a la desconfianza del toro y así configuró una lidia con muy pocos peros y más respeto del público del que el animal estaba dispuesto a permitir. Faena rápida y de mérito cuidando mucho que el toro no cayera, que culminó en una estocada bien dirigida y en su sitio y de muerte cierta con el toro patas arriba en apenas un minuto.

 

Faena voluntariosa que se premió con aplausos del público y ausencia de trofeos.

 

TERCER TORO: para David Mora. 

Chinchón-540 kilos

 

De brío y vistosidad la faena de Mora en el primer tercio frente a un toro colorao muy pintón. Profundidad en el albero y emoción transmitida a los tendidos que facilitaban toro y torero, cada uno en lo suyo. Capote que llegaba bien al toro y al público durante todo el primer periodo de la lidia.

En la muleta llegó la emoción a su punto álgido. Susto tras un traspié del astado que clavó las puntas y volteó. David Mora supo darle oxígeno y recobrarlo para el tono que necesitaba la faena, que ganó incluso en transmisión, con la dificultad que tenía que el animal derrochaba bravura y tarascadas si no se le atendía en condiciones, algo que supo entender bien el torero encajando los arranques de coraje sin trayectoria fija que descerrajaba el de Montalvo.

Cuadrándose en el espacio que el toro reveló con dificultades, la estocada entera reveló el grado de confianza que el torero había atesorado en la lidia y que no merecía menos de una oreja. Aunque de manera tímida en principio, creció la petición finalmente y el diestro se llevó el merecido trofeo.

 

CUARTO: para Eduardo Gallo: 

Caramelito-520 kilos

Gallo inició midiendo con cautelas la soltura del toro en el capote. Con un toro que permitía poco y que de nuevo ofrecía menos de lo que aparentó en el desenjaule. El de Montalvo, como los anteriores, exigió aguante y temple y las telas muy pegadas, de manera que hubo que sacarle a las duras más pases de los que pretendía dar, pues se demostraba exigente y poco colaborador derrochando fuerza pero no fijeza.

El toro presentó apuros al caballo y a los banderilleros con arranques de vértigo y fiereza.

 

Eduardo Gallo no tuvo oportunidad hasta la segunda tanda de muletazos de sacar recorrido, y de manera intermitente, pero se sobrepuso con mano y temple. Arrancaba el animal con generosidad pero se quedaba a medio tramo, si bien sí fue generoso en la continuidad del ataque. Algunos naturales bien largos brillaron por encima de otras figuras que Gallo intentó e intentó, dándole espacio y aguantándolo con inteligencia para sacar una faena postrera con más lustre del esperado en los primeros compases. Merecidos aunque esporádicos olés en las últimas tandas, con la muleta prácticamente tendida en la arena para dar lucidez a los pases que el toro sí brindaba finalmente.

 

La seguridad del torero fue creciendo a medida que el toro se entregaba y la faena culminó con arrimones de emoción, pitones contra la taleguilla que hacían vibrar al público. Estocada volcada al 'sitio' y 'con todo' como merecía la lidia del torero charro. Segunda oreja que le da la puerta grande a Gallo, merecidísima sin duda.

 

QUINTO TORO: para Pedro 'El Capea':

Cristaloso-513 kilos

Pedro 'El Capea' inició de manera menos templada la segunda de sus lidias de la tarde. El toro había comenzado con muchos bríos y respondiendo a las expectativas, aunque una costalada le restó fuerzas en sus inicios en la muleta. Recobrado sin embargo, y gracias también a las ganas del diestro, devolvió aún momentos de emoción, lo que obligó a El Capea a darlo todo con la imagen de la puerta grande abierta en su tierra como recompensa.

 

No pudo ser porque el toro acabó sin empuje y demasiado a remolque del torero. Una media estocada inicial y una segunda algo corta pero eficaz le hicieron únicamente merecedor de la ovación del público y le privaron de la oreja de nuevo.

 

SEXTO TORO: para David Mora.

Civilón 560 kilos

Capote de ida y vuelta intentó presentar David Mora ante el último de la tarde, y presentó así su tarjeta de candidato a trofeo de nuevo. El toro, que brindó genuinas muestras de bravura frente al picador y facilitó el lucimiento en banderillas, regaló a Mora una primera tanda de muleta que éste entendió desde el primer pase. El torero lo aprovechó para reivindicarse y rematar tres tandas seguidas de gran belleza premiadas desde los tendidos. Tiempo por un pitón, distancia medida cuando había falta, fueron estos los mejores momento de la lidia de Mora, que ya había cogido vuelo. 
 
Le dió pasos, los necesarios, amagó con pases de pecho que abrían en trincherazos y se gustó Mora para corresponder a las virtudes de Civilón, que se lo estaba dando todo.
 
El fallo con la espada le cerró la puerta grande a la que se había hecho merecedor y el diestro, en un ejercicio que congeló la sangre a toda la plaza, acabó desprendiéndose de la muleta y matando a espada al toro para olvidar su error.