'Toque de atención' de Ciudadanos al PP

El grupo municipal de Ciudadanos advierte a Mañueco que cosas como las ocurridas con el diálogo social "bordean" el incumplimiento del acuerdo de investidura y que no tolerarán que el equipo de Gobierno vuelva a incurrir en vicios pasados.

Somos los nuevos, pero nos hemos cansado de ser buenos. Este es el mensaje explícito que los concejales del grupo de Ciudadanos han mandado al equipo de Gobierno del PP, al que dieron la alcaldía y al que permiten gobernar en minoría a partir de un acuerdo programático que ha demostrado ir más allá de un simple apoyo a la investidura, pero que empieza a ser una pesada losa en algunos momentos. Uno de ellos ha sido la actuación de los populares en el diálogo social y desde C's no dudan en afirmar que esta puede haber sido la gota que haya colmado el vaso.

 

La puesta en marcha, de nuevo y tras cuatro años de negativas, de un diálogo social eficaz recuperando la mesa tripartita Ayuntamiento/sindicatos/patronal era una de las exigencias de C's para permitir a Mañueco ser alcalde de nuevo. Aunque finalmente se ha constituído, la actitud de los populares no ha gustado en el partido naranja que entiende que negarse a acudir a la primera reunión y luego 'reventar' el consenso pactando con los sindicatos que solo pudiera estar el equipo de Gobierno (C's quería presencia de toda la oposición) no es favorecer el diálogo social.

 

"Lo que ha pasado bordea el acuerdo de investidura entre C's y PP", ha asegurado el concejal naranja Fernando Castaño a modo de advertencia porque un diálogo social en el que solo tiene voz el equipo de Gobierno, y no el pleno, no es exactamente lo que habían acordado. Y ha recordado que cualquier otra salida de la línea, como una subida de impuestos, podría romper el acuerdo: se ha firmado un pacto fiscal con la congelación de impuestos, pero todavía tiene que pasar por el trámite de las ordenanzas.

 

El 'toque de atención' ha tenido otros capítulos que indican que el tono de C's con el PP puede estar cambiando, aunque las experiencias previas no permiten tenerlo claro. Las críticas de Ana Suárez al pacto por el empleo, "un paripé del PP para hacernos creer que nuestra opinión cuenta", las duras afirmaciones de Alejandro González sobre la política fiscal del Ayuntamiento, "la presión fiscal en Salamanca es alta, asfixiante", o las críticas a la precipitación y ocultismo con las que el PP lleva algunas cuestiones a las comisiones atisban lo que podría ser un cambio de rumbo hacia una mayor exigencia.