Tomillo y pétalos de rosas para el Santísimo

Nueve niños recibieron la bendición en los tres altares del recorrido en el que participaron 28 niños de Primera Comunión
Miguel Corral

Mayordomos, alcaldes, cofrades y peñistas se entregaron un año más ante el Santísimo en el día grande de las fiestas del Corpus. La jornada de este Jueves de Corpus estaba protagonizada por los mayordomos de esta edición del Corpus. Francisco Martín y Rogelio Corral, acompañados de sus respectivas esposas, Concepción Ballesteros y Manoli Martín, acudían a la iglesia parroquial, bajo los sones del tamborilero de Barreras, para asistir al momento más especial en la vida de cualquier mayordomo, servir al Santísimo.

Tras una ceremonia concelebrada por varios sacerdotes del arciprestazgo de Vitigudino y otros que un día lo fueron, los mayordomos presidían la homilía acompañados de la treintena de niños que en días anteriores tomaron su Primera Comunión, además de cientos de vitigudinenses dispuestos a honrar al Corpus Christi.

Al término de la misa solemne, llegó uno de los momentos más esperados por todos en el Corpus vitigudinense. El Santísimo quedó de nuevo envuelto bajo un palio embriagado por el aroma a tomillo que desprendían las calles al paso de la procesión, un acto en el que los pétalos de rosas acariciaron las mejillas de siete bebes y dos más no tanto, pero todos ellos postrados para su bendición en los tres altares dispuestos en el recorrido. En primer lugar, les llegaba el turno en el chaflán de las Cuatro Calles, a Marcos y Samuel, para seguir en el chaflán de la casa de El Viti con Nerea, Ester, Lucía y Pablo, para finalizar en el altar de la Cofradía Sacramental, en la calle Pedro Velasco, con la bendición de Adrián, Yaiza y Marcos.

Con los sones de la flauta y el tamboril de Arcadio, la comitiva finalizaba con las autoridades locales tras su entrada al templo de San Nicolás, y continuar la celebración con el convite ofrecido por los mayordomos.

Ya en la tarde, las peñas volvían a vestir sus disfraces en este singular Corpus. Como si de carnavales se tratara, cientos de peñistas pusieron colorido con sus mascaradas y animaron la plaza con sus carrozas bajo la música de la charanga Al Rojo y los sonidos de los bares del Centro y el Imperial, corazón de la animación del Corpus, si bien en la noche se trasladaría a Pingos y Toreros, dos citas ineludibles en estas fiestas. Después del desfile de disfraces, llegó el encierro a caballo, con retraso de 40 minutos para no perder la costumbre, aunque seguro que lo agradecieron los bares. La manada de mansos y dos novillos pasó agrupada y bien guiada por una veintena de caballistas.