Sustos, ganas y poca clase

Los novillos de Hermanos Mateos deslucen y condicionan el desarrollo del segundo festival de los carnavales

MARIO JUÁREZ

Los festivales de Ciudad Rodrigo no terminan de entrar en calor. Si la meteorologĂ­a dio una ligera tregua en relaciĂłn con el frĂ­o siberiano del sĂĄbado, en esta ocasiĂłn fueron los tres novillos de Hermanos Mateos los que se encargaron de que los festejos no terminen de alzar el vuelo en el Carnaval mirobrigense.

No fue una prueba fĂĄcil para ninguno de los tres novilleros. Se anunciaban los triunfadores del BolsĂ­n, y tanto Roberto Blanco como Fernando AdriĂĄn y Jonathan LĂłpez pasaron un mal rato.

No era para menos. Ninguno de los ejemplares de los Hermanos Mateos terminĂł rompiendo a embestir. MĂĄs bien fue todo lo contrario. Medios viajes, quedĂĄndose por debajo, caras por las nubes, nula entrega e instinto desarrollado. Vamos, un papelĂłn para los chavales, que suplieron la falta de enemigo con lo que mejor pudieron: ganas a raudales.

AbriĂł plaza Roberto Blanco, cuyo novillo avisĂł desde el principio lo que habĂ­a: en un capotazo se quedĂł por bajo, hizo hilo, el novillero salmantino perdiĂł pie y terminĂł a merced del de Mateos.

No fue la Ăşnica vez que Blanco resultĂł volteado. Otro susto de importancia llegĂł en la faena de muleta, toreando al natural, cuando de nuevo el novillo se quedĂł debajo. Y hubo un tercero, cuando el salmantino pinchĂł por vez primera.

Pese a ello, Blanco no le volviĂł la cara. Las ganas y entrega compensaron una faena en la que no pudo haber limpieza ni toreo. Con muchos capotazos durante la lidia, el de Mateos lo fue acusando, para terminar desarrollando a medida que el salmantino lo fue pasando al natural.

Precisamente, con la mano izquierda fue casi toda la labor de Blanco. Era el pitĂłn menos malo del toro de inicio y terminĂł peor que el derecho. Haciendo regates, sin humillar ni pasar tampoco, pero con mucho poder y raza, el novillero salmantino tuvo que plantar batalla. Y lo hizo.

Las ganas se premiaron con una oreja despuĂŠs un pinchazo y estocada contraria. El mismo trofeo pasearon sus compaĂąeros, que tambiĂŠn resultaron prendidos y tampoco acertaron de primera con la espada.

El novillo que sorteĂł el argandeĂąo Fernando AdriĂĄn fue el menos malo de la tarde. Fue el Ăşnico que humillĂł cuando el torero le bajĂł la mano, lo que llegĂł en un par de series sobre la diestra. Sin embargo, la condiciĂłn del de Hermanos Mateos hizo que AdriĂĄn se preocupase mĂĄs por tapar defectos que por lucirlo. Era lo que tocaba.

De nuevo, las ganas y disposiciĂłn del torero encontraron calor y reconocimiento en el pĂşblico, sobre todo despuĂŠs de resultar volteado feamente en mitad de su faena. No asustĂł eso al representante de Arganda en el BolsĂ­n, que incluso cerrĂł su labor por manoletinas, con el novillo quedĂĄndose debajo y poniendo la cara por las nubes.

TodavĂ­a peor fue el ejemplar que sorteĂł el rondeĂąo Jonathan LĂłpez. Un eral regordĂ­o y mĂĄs alto que sus hermanos, pero vacĂ­o de contenido.

El de Hermanos Mateos se quedĂł corto de primeras, cobrando el rondeĂąo un volteretĂłn de infarto al rematar con una larga. Llegaron las ganas y los arrestos del malagueĂąo, que volviĂł a la cara, como hizo despuĂŠs Blanco en un quite por chicuelinas. Pero el novillo no querĂ­a nada.

Tras poner en apuros a los banderilleros, LĂłpez tratĂł de hacerse con el de Mateos en series de poder, bajando la mano. AhĂ­ cantĂł la gallina el novillo, que buscĂł tablas en las que rajarse, y al final se rajĂł.

No perdonĂł Jonathan, que sin embargo se pasĂł de faena y de ganas e hizo que el novillo se pusiese imposible para matar. Un rosario de pinchazos, un aviso y dos estocadas feas. Otra oreja reconociĂł su labor.