Su cuenta pendiente está en la máxima competición

Ros Casares, en una año convulso y de cambios, ha ofrecido en la Euroliga su mejor versión más competitiva
teresa Sánchez
Hablar de Ros Casares significa referirse al gran dominador del baloncesto español en las últimas temporadas y finalista de la Euroliga el año pasado. De hecho la máxima competición continental es la cuenta pendiente de un club que se ha gastado mucho dinero y ha construido diferentes proyectos pensando en conquistar esta competición, en la que probablemente esta temporada ha ofrecido mejores sensaciones que las domésticas.

No ha sido un año tranquilo para Ros que, en contra de la estabilidad que había conseguido en los años anteriores, apostó por una renovación casi total de su plantel con Jordi Fernández al frente. La derrota en la Supercopa frente a Avenida, unida al varapalo de perder la Copa encasa frente a Rivas y también la falta de entendimiento entre Lluveras y Fernández provocaron la destitución de éste justo el día que el equipo conseguía clasificarse para los cuartos de final de la Euroliga. El relevo en el banquillo lo cogió la veterana Nalia Hejkova, que ha cumplido el primer objetivo de situar al equipo en una nueva Final Four.

Y es que tiene plantilla para ello, aunque varias jugadoras hayan estado por debajo del nivel esperado. Frölich se fue y también las lesiones han mermado su potencial porque Ros fichó a Reis pensando en dar más consistencia a un interior que sin Anosike –no puede jugar porque lo hacen Brunson y Douglas–, se quedaba corto, pero la portuguesa se rompió la rodilla.