Spartak saca galones de campeón

GRAN SORPRESA. El conjunto moscovita llevó el duelo frente a Ekaterinburg a su terreno, poniendo el físico por encima de la calidad y noqueó al anfitrión. zona. La defensa de Chatman cortocircuitó a su rival
Teresa Sánchez
En deporte no hay nada escrito cuando de resultados se trata y ayer Spartak lo demostró. Hablar de sorpresa cuando en liza se encuentra el campeón de los últimos cuatros años parece una temeridad pero es que ayer casi nadie esperaba que el equipo moscovita fuera capaz de doblegar a una costelación de estrellas como la que atesora Ekaterinbug, que además jugaba en su pista. Pero fue precisamente ahí donde estuvo la clave del triunfo del equipo de Moscú: Se portó como tal y contó con una dirección magistral desde el banquillo mientras que en las anfitrionas sólo sumaron los destellos de alguna de sus estrellas –principalmente Parker–, mientras Vetra nunca fue capaz de neutralizar los movimientos de Chatman.

El partido fue malo porque Spartak así lo quiso. Pesó por un lado la ansiedad de ambas escuadras ante la relevancia de una semifinal europea lo que provocó que los fallos y errores se multiplicaran desde el pitido inicial. McWilliams empezaba llevando el peso ofensivo de las suyas mientras enfrente también el interior, con Gruda y Parker, sumaba los primeros puntos. La aparición de Pondexter en pista propició el primer tirón de Ekaterinburg que con un parcial de 0-6, conseguía abrir una pequeña brecha, 15-20. A las de Moscú les costaba superar a las torres locales pero al menos en defensa conseguían que no le llegaran canastas exteriores mientras el juego se endurecía poco a poco. Los puntos llegaban a cuentagotas.

Fue tras el descanso cuando Ekaterinburg dio la sensación de poder romper el partido. Con puntos de Stepanova y Arteshina lograba situar un 22-31 en el marcador que disparaba las alarmas de un Spartak que daba unos minutos de respiro a Sue Bird. En manos de la norteamericana parecía quedar la suerte de su equipo pero fue entonces cuando Chatman movió pieza. Ordenó una defensa zonal de ajustes que se convirtió en un auténtico calvario para las locales. No entraba ni un balón dentro mientras una y otra vez los lanzamientos exteriores de Dumerc, Pondexter y compañía eran escupidos por el aro. Enfrente Kuin, Prints y Milovanovic soltaban su mano y con un parcial de 13-0 daban la vuelta al partido. El duelo estaba donde quería el tetracampeón. El balón en la mano de Sue Bird, el acierto llegaba merced a la clase de McWilliams y Ekaterinburg perdió la fe. En deporte no hay nada escrito pero a veces la historia pesa y el campeón supo lucir sus galones.