“Soy muy despistada, he perdido más de un billete de avión”

 
I. C.

Llegó esta temporada al equipo, pero su papel de benjamina no le sorprende. Siempre ha sido así y siempre lo será con las jugadoras llamadas a ser grandes, suelen ir por delante en el tiempo. En un pequeño descanso durante uno de los viajes por Europa, Xargay atiende a este diario para acercar al lector su vida entre viaje y viaje.

¿Qué es lo que más te gusta de estos largos desplazamientos?
Creo que se hace más equipo. Se aprende a conocer a las compañeras, muchas de las cuales serán después amigas que te quedan. Además, cuanto mejor conozcas a una compañera, más compenetración habrá en la cancha.

Seguro que hay cosas que te gustan bastante menos.

Pues que son muy largos, estás mínimo 8 horas en cada viaje y al final te duele todo aunque no hayas entrenado. Además no me gusta estar tanto tiempo fuera de casa, aunque ahora no viva con mi familia.
¿Qué es lo que más te distrae mientras viajas?
Pues ya lo ves, las risas es lo más abundante. Pero también me gusta jugar con mi Ipod, estudiar un poquito (hace un gesto de hastío) y leer libros, ahora me estoy leyendo uno que me regaló mi madre.

¿Qué viaje de los que has hecho recuerdas con más cariño?
El de la vuelta de este pasado Mundial con la selección. Después de haber quedado segundas estuvimos toda la noche sin dormir, hablando y riéndonos. Fue muy especial.

¿Hay alguno que sea especialmente malo?
Quizá el que menos me gustó fue cuando quedamos quintas en el Europeo con la selección. Estábamos tristes porque esperábamos más aunque nos habíamos clasificado para el Mundial y eso te afecta.

¿Recuerdas algún grupo de jugadoras con las que te sintieras especialmente bien en un equipo por el que hayas pasado?
El del año pasado de Girona era muy especial. Los viajes eran muy largos pero se hacían cortos porque lo pasábamos muy bien. Viajábamos en dos furgonetas, de seis en seis y mis compañeras eran geniales.

¿Cómo te encuentras entre las jugadoras de Salamanca este año?
Muy bien, son también muy animadas. Lo abundante, como te decía, son las risas y es importante, además, que muchas hablamos español y nos entendemos fenomenal.

Compartes habitación con Anke, ¿qué tal la convivencia?
La verdad es que muy bien. No tengo ninguna queja. Aunque soy la pequeña del grupo me tratan como una más. Además a ser la más pequeña es algo a lo que estoy acostumbrada porque siempre me pasa en todas partes.

¿Alguna anécdota que recuerdas con cariño?
Bueno, tengo que decir que en los viajes soy un desastre. En categoría cadete perdí un billete de avión que encontramos en el suelo después de buscar por todo el aeropuerto. Hace poco, lo volví a hacer. ¡Soy una despistada!