Sor María sale escoltada de los juzgados tras negarse a declarar

La abogada Ana Jiménez, que representa a SOS Bebes Robados, ha señalado a los medios que Sor María se ha limitado a decir que no declaraba
La religiosa María G.V., conocida como Sor María, se ha acogido a su derecho a no declarar ante el juez de Instrucción Adolfo Carretero en la causa en la que se investiga a la monja por el presunto robo de una niña en la Clínica Santa Cristina de Madrid en marzo de 1982.

Ante la expectación de su comparecencia, Sor María ha llegado a las instalaciones judiciales en torno a las 8 horas, entrando por la puerta lateral de los Juzgados de Guardia de Plaza de Castilla. De esta forma, ha evitado el encuentro con los medios que esperaban su llegada.

En las dependencias judiciales, la religiosa ha esperado en una sala acompañada por otra monja hasta su citación a las 9.30 horas. Escoltada por varios agentes de la Policía municipal, Sor María ha entrado en la sala de vistas y minutos más tarde ha salido tras negarse a declarar por delitos de detención ilegal y falsedad.

La abogada Ana Jiménez, que representa a SOS Bebes Robados, ha señalado a los medios que Sor María se ha limitado a decir que no declaraba y que se encontraba con semblante "tranquilo". Además, ha señalado que el magistrado instructor continuará con la investigación judicial con la práctica de nuevas diligencias.

De hecho, mañana comparecerán en calidad de testigos los padres adoptivos de Pilar Alcalde, la joven que ya se ha reencontrado con su madre biológica. Maria Luisa Torres y Pilar Alcalde ya prestaron declaración el pasado 3 de abril.

La declaración se ha producido al tiempo que ha tenido lugar el encuentro de los ministros de Justicia, Interior y Sanidad, Alberto Ruiz-Gallardón, Jorge Fernández, y Ana Mato, así como del fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, con los representantes de las asociación de afectados.

Escoltada por los juzgados
A la salida de la sala, Sor María y su acompañante han sido rodeadas por al menos cuatro agentes municipales y vigilantes de la seguridad de los Juzgados, que las han dirigido a uno de los ascensores laterales de la cuarta planta. Tras ello, las han retenido varios minutos en la zona cerrada de la Fiscalía de Madrid en la primera planta para despistar a la prensa.

A continuación, las han dirigido a la salida de los Juzgados de Guardia, donde las esperaban decenas de periodistas y fotógrafos. A su salida, las monjas han sido rodeadas por una maraña de medios hasta que han llegado a un coche que les esperaba. Su conductor se ha encarado con varios fotógrafos al impedir éstos que se cerraran las puertas del vehículo para captar imágenes de la imputada.

Entretanto, varios de los afectados del 'caso de los niños robados' han denunciado a las puertas de los Juzgados que se esté protegiendo a la religiosa. "Esto es una trama muy bien montada y encima se le está protegiendo", ha criticado una mujer, que desde hace ocho años busca a su familia biológica.

En concreto, la denuncia que investiga Carretero es el caso de una madre que dio a luz a su hija en marzo de 1982 en la clínica Santa Cristina de Madrid. Sobre la mesa, el juez tiene pruebas de ADN que confirman la relación biológica materna entre la madre y la hija, algo fundamental que ha propiciado que siga adelante la investigación.

Por estos hechos, se imputa a la religiosa un delito de detención ilegal y falsedad documental. No obstante, este delito podría pasar a uno de sustracción de menores, ya que este tipo penal no tiene carácter permanente como sería el de detención ilegal, según han indicado las mismas fuentes.