"Solo por la sonrisa con la que agradecen todo, 'Vacaciones en paz' merece la pena"

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Tras dos meses de estancia en España, los 22 niños llegados de Tinduf gracias a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca tienen que volver con sus familias. Así cuenta su experiencia una familia que ha podido disfrutar de unas enriquecedoras 'vacaciones en paz'.

A menos de quince días de llegar a su fin, el programa ‘Vacaciones en paz’ ha conseguido que un trocito del Sahara haya dejado su huella en las casas de las 19 familias que han acogido a 22 niños procedentes de los campos de refugiados de la ciudad argelina de Tinduf.

 

Estos chicos llegaron el día 4 de julio a nuestra ciudad con solo una mochila pero cargados de ilusión por reencontrarse con sus familias de acogida de años anteriores, en el caso de muchos, o de verlas por primera vez, en el caso de otros.  Organizados por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca (AMPUSASA), la presidenta Ángeles Jiménez se encarga de que la llegada y la acogida sea lo más cómoda posible. A partir de ese momento, cada familia es libre de tratar al recién llegado “como un hijo más”.

 

Así lo cuentan Cándido Sánchez y María Criado, primerizos en la experiencia de ‘Vacaciones en paz’, a la que califican de altamente satisfactoria. “Decidimos sumarnos al proyecto porque es un favor que les hacemos tanto a ellos (los niños saharauis) como a nuestro hijo Juan, a quien le podemos mostrar de una manera diferente que la vida no es tan sencilla como él la ve. Así, puede ser consciente del fuerte contraste cultural y aprende valores que intentamos infundirle pero que nos resulta difícil por el entorno en el que vivimos”.

 

Abderrahman llegó sin saber ni una palabra de castellano y con grandes inseguridades pero, pasados dos días y con el esfuerzo de toda la familia, en especial del más pequeño, pudo adaptarse fácilmente a su nueva rutina.

 

“Los primeros días nos comunicábamos por gestos. Fue curioso ver cómo estableció una conexión mucho más rápida con nuestro hijo que con nosotros, se comunicaban con mucha más facilidad”. La pareja cuenta que, desde AMPUSASA, les habían advertido de algunos de los problemas de adaptación que podían tener los saharauis, puesto que vienen de casas de adobe que en muchos casos no tienen electricidad siquiera, sin embargo, “Adberrahman se mostró sensato en todo momento”.

 

“El principal motivo por el que vienen aquí es por cuestiones médicas. El chico está vinculado a nuestra tarjeta de la Seguridad Social y le podemos hacer todas las revisiones que queramos. El tiempo que está aquí, a efectos legales, es como un hijo nuestro más, explica María Criado. Por parte de la Asociación, han facilitado a todas las familias una prueba gratuita en GAES y una revisión óptica y gafas graduadas a todo aquel que lo necesitase.

 

Otra de las razones de la venida de los niños saharauis es para reforzar su educación. Juan tiene 7 años y Adberrahman 10, pero su nivel educativo está por debajo del de Juan. Aunque el idioma es un hándicap, aprenden muy rápido y siempre están dispuestos a descubrir más cosas. “Es asombroso ver cómo cualquier cosa, por pequeña que sea, les apasiona”, afirma el padre de la familia.

 

Cuando les toca hablar de la despedida, Cándido y María no pueden evitar emocionarse. Sabemos que el ‘adiós’ va a ser duro, aunque esperanzador porque seguramente el año que viene volverá. Cuando ya parece que todo está logrado y se ha establecido un vínculo muy fuerte, es cuando han pasado los dos meses y se tienen que ir”. Durante estos días, tienen que preparar a Aderrahman y a Juan para que vayan asumiendo la separación y la vuelta, “que va a ser difícil para todos”. Por suerte, durante el invierno podrán mantener el contacto y enviarse paquetes siempre que quieran.

 

Aseguran que es una experiencia totalmente enriquecedora para ambas partes: “de él hemos aprendido a ser más tolerantes y a vivir las pequeñas cosas con más emoción”.

 

El matrimonio anima a todas las familias de Salamanca a que se apunten a la iniciativa ‘Vacaciones en paz’ y aseguran que no es tan difícil como puede parecer. “Los niños vienen con el deseo de ser queridos, nada más, por lo que no exige más de lo que le puedas ofrecer a un hijo o a un sobrino. Todo lo agradecen con una gran sonrisa, que es lo más gratificante que puedes obtener”. 

Comentarios

Demócrata R 25/08/2016 20:25 #4
Que poquita insensibilidad tienen algunas personas me refiero a vienen a apredrer nada mas te digo un cosa que son niños no esesinos
Para #2 25/08/2016 20:13 #3
¿Dónde acumulas tanto odio? Son niños.
vienen a aprender 25/08/2016 19:41 #2
donde y como pondran las bombas de mayores
Demócrata R 25/08/2016 13:00 #1
Toda mi enhorabuena a esas familias que han tenido a estos chavales y gracias por ser tan humanos

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