Solidaridad y tragedia, luto y admiración

 
La inesperada y trágica muerte de la joven vecina de Gomecello Soraya Macías González ha teñido de luto este pequeño pueblo salmantino y ha llevado el dolor y la desolación a una familia, que en estos momentos no encuentra consuelo a pesar de las numerosas muestras de cariño que está recibiendo de sus paisanos y de todas las instituciones, volcadas también con el progenitor de la víctima, concejal del Ayuntamiento armuñés. Pero si sirven de algo estas palabras de apoyo y consuelo, es de justicia destacar la fuerza y el trabajo de esta joven para ayudar a los más desfavorecidos. Porque no compaginó durante largos meses dos empleos para pasarse unas vacaciones y darse un respiro, sino para pagarse un viaje de entrega y generosidad, lo que llaman el turismo solidario, que no es otra cosa que sufragarte todos los gastos, sin ayuda de ningún organismo ni ninguna ONG, para llegar a un país con extrema pobreza y dejarse la piel por las personas más necesitadas del planeta. En este caso, ha sido la piel y la vida, pero servirá al menos de ejemplo en un mundo donde los valores humanos de confraternidad y justicia se están dejando a un lado por el bienestar individual. Tampoco podemos olvidarnos de exigir, en estos casos, mayor celeridad y eficacia de las instituciones a la hora de informar a la familia y facilitar todos los trámites necesarios. Enterarse de algo así de forma casual no debe volver a ocurrir.