Síndrome del túnel carpiano. ¿Quién tiene más riesgo de padecerlo?

Dolor en la zona de la muñeca

El síndrome del túnel carpiano (STC) es una patología cada vez más conocida entre la población ya que, si antes solía aparecer en personas que trabajan con máquinas que tienen vibración, que precisan de una fuerza de garra, que realizan movimientos muy repetitivos, actualmente le puede afectar a cualquier persona que pasa muchas horas delante de un ordenador.

El STC se produce por la compresión del nervio mediano a nivel de la zona anatómica conocida como túnel del carpo, que se encuentra en el tercio proximal de la palma de la mano. Así, con el tiempo, los afectados pueden notar cierta torpeza en el uso de la mano.

 

Ahora bien, aunque es una patología bastante común, afecta más a las mujeres (5%) que a los hombres (0,6%). Los principales síntomas comienzan con hormigueos nocturnos, cada vez más intensos, que con el tiempo pueden volverse permanentes, especialmente en el dedo gordo, el índice y el corazón.

 

Como medida de prevención para los casos en los que el síndrome aparece por el uso del ordenador se pueden utilizar almohadillas que coloquen la muñeca en neutro, para que no haya una posición ni forzada en extensión, ni en flexión. Existen también ciertas patologías asociadas, como el hipotiroidismo o la diabetes que predisponen a su aparición, y también durante el embarazo.

 

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

 

Respecto al diagnóstico y tratamiento, se analizanel área de distribución de la pérdida de sensibilidad, que normalmente corresponde al primero, segundo y tercer dedo, y averiguan clínicamente si la compresión es en el túnel del carpo o más proximal. La confirmación de diagnóstico se lleva a cabo mediante un electromiograma, una prueba que resulta bastante objetiva.

 

El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo del grado de afectación. En el primer caso se emplean antinflamatorios y una ortesis para mantener la muñeca en neutro durante la noche, evitando la flexión. Otra opción es recurrir a las infiltraciones con corticoides, que producen mejoría en algunos pacientes.  Si estos tratamientos fallan o la compresión del nervio es severa, será necesaria la cirugía.