Síndrome de Asperger: raros no, diferentes

Ángel Manso, presidente de la Asociación Asperger de Salamanca (Foto: Chema Díez)

Salamanca se ha convertido, una vez más, en centro de análisis, estudio y desarrollo de este trastorno con la celebración de una jornada que ha reunido a decenas de familias en el marco del Día del Asperger.

 

DIAGNÓSTICO PRECOZ

 

La Asociación Asperger en Salamanca agrupa a 40 familias y basa su fundamento en el diagnóstico precoz . "No debemos percibir ciertas actitudes en los niños relativas al consentimiento o a que su padre o a su abuelo también eran así de raros.No, de hecho, el Asperger tiene un componente genético", analiza Ángel Manso.

 

Por ello, hay que sensibilizar a la familia sobre "todos los síntomas que pueda tener como aislarse, peleas en el colegio... porque los niños pueden no entender las emociones e identificar que se ríen de él cuando no es así".

 

La evolución de estos niños depende mucho de un diagnóstico precoz.

Salamanca ha sido escenario de la celebración de una nueva jornada sobre el Síndrome de Asperger en la que han participado decenas de personas con el fin de conocer más en profundidad los entresijos de este trastorno para poder combatirlo y hacer la vida más fácil a los que lo padecen.

 

Para ello, la psicóloga de la Asociación de Asperger de Salamanca, Zoila Guisuraga, ofreció una ponencia sobre 'Desarrollo Evolutivo del Síndrome de Asperger', analizando las fases por las que pasa este trastorno y sus posibilidades.

 

Así, hizo hincapié en la necesidad de que las personas tiendan "a regularse y que para ello busquen gente de referencia con el fin de desarrollarse mucho mejor en la época adulta. No en vano, este trastorno es cierto que cuenta con limitaciones pero también con otra serie de potencialidades que se pueden exprimir al máximo", aseveró.

 

Otro aspecto importante para Guisuraga se centra en la autoestima y en la búsqueda de la identidad de cada una de las personas que padece el Síndrome de Asperger.

 

ÁNGEL MANSO: "PEDIMOS UNA MAYOR IMPLICACIÓN EN LAS AULAS"

 

Por su parte, el presidente de la Asociación Asperger de Salamanca, Ángel Manso, explicó las dificultades que encuentran los que padecen este trastorno en los colegios. "Aquí hay un problema que llega cuando otros niños les identifican como raros ya que ante un estímulo reaccionan mal porque no lo entienden del modo correcto. Y el resto no empatiza con ellos porque no entiende lo que les ocurre. Este hecho lleva a la exclusión y a una serie de factores que no ayudan en absoluto".

 

No en vano, el sistema educativo en este apartado, quizá no ayuda lo suficiente. "Que quede claro que el sistema educativo no es una traba; una vez que se ha hecho el diagnóstico no hay ningún problema porque reciben mucho apoyo en el ámbito educacional. El problema es implicar a los docentes para que el niño, cuando salga al recreo, intente incluirlo en los juegos del patio y que no se quede fuera de ellos".

 

 

Además, es necesario tener "más paciencia con los niños que sufren este trastorno porque tienen los conocimientos pero les cuesta más expresarlos. Entonces, a la hora de hacer un examen, quizá de 10 preguntas solo hayan podido hacer siete porque el resto no le ha dado tiempo. Pedimos una mayor implicación en las aulas", explica Manso.

 

LA CLAVE: LOS SENTIMIENTOS

 

Otro de los problemas que aparece en los Asperger son los sentimientos. "Ellos se aprenden la cara con una sonrisa e identifican que tú te estás riendo pero no saben por qué. Este trastorno es algo para toda la vida y poco a poco se aprende un comportamiento social en cada momento. Se puede llevar una vida normal y plena entendiendo lo que le pasa a cada uno, porque los Asperger tienen capacidades", explica.

 

En caso contrario, si no se detecta este trastorno, "el Asperger puede llevar a depresión, ansiedad o estrés, derivado de la soledad o la exclusión, no propiamente de este síndrome", concluye Manso.

 

Los estudios indican que 2 de cada 1.000 personas pueden tener Asperger y la mitad, o incluso menos, no tiene un diagnóstico.

 

 

Zoila Guisuraga, durante su ponencia (Fotos: Chema Díez)