Sierra de Béjar: secretos que se esconden mucho más allá de la nieve

La nieve no es el único atractivo de una zona con encanto en la provincia de Salamanca donde localidades como Candelario, Puerto de Béjar, Cantagallo, Peñacaballera, La Hoya, Navacarros, Vallejera de Riofrío, El Cerro o Lagunilla ofrecen muchas historias que conocer.

La Sierra de Béjar (Salamanca) puede presumir de tener en sus laderas una estación de esquí, La Covatilla, donde miles de aficionados a este deporte de invierno se acercan cada año para disfrutar de la nieve.

 

Si es un recurso lo suficientemente importante para acoger diariamente a cientos de personas, no es el único, pues ofrece a apenas unos kilómetros desde las cotas más altas de la provincia hasta conjuntos históricos siempre apetecibles para los interesados en historia y patrimonio.

 

Para ubicarse, la Sierra de Béjar se sitúa entre la Sierra de Gredos (al este) y la Sierra de Francia (al oeste), y desde ese punto se atisban las dos cumbres más altas de la provincia, que presiden la estampa de la zona, el Canchal de la Ceja (2.425 metros) y el Calvitero (2.401 metros).

 

Además de poder disfrutar del montañismo, se encuentran próximos los conjuntos históricos de Béjar y Candelario, del primero de ellos destaca su constitución en el siglo XV y su crecimiento como un foco principal en el mercado textil.

 

En sus proximidades descansa el singular jardín histórico de 'El Bosque' y la histórica y antiquísima plaza de toros con gradas de piedra, junto al Santuario del Castañar, que siempre invita a pararse en mitad de la naturaleza.

 

En cuanto a Candelario, compite por ser uno de los pueblos más bonitos del país y destaca por sus construcciones de granito y piedra, entre calles por las que fluye en abundancia el agua de la sierra y por las que mana la tradición.

 

Sin dejar los conjuntos rurales en la zona, los visitantes pueden disfrutar de otros municipios con encanto natural e histórico; son, por ejemplo, el también conjunto histórico de Montemayor del Río o las localidades de Puerto de Béjar, Cantagallo, Peñacaballera, La Hoya, Navacarros, Vallejera de Riofrío, El Cerro o Lagunilla.

 

A todo estos recursos patrimoniales y naturales se suma, con la fortaleza que da su presencia, la Vía de la Plata, el eje que ramificaba la Hispania romana y que mantiene huellas del esplendor del que la ruta gozó.

 

Además, a apenas unos kilómetros, en dirección a Salamanca por la A-66, se encuentra un paraje donde se concentra la importante y reputada industria cárnica de Guijuelo, conocida internacionalmente y especialmente por la curación de sus jamones ibéricos.

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