Si algo funciona no se toca y la San Silvestre encuentra su marco ideal

EL MISMO CIRCUITO. 8.400 metros, con el centro de Salamanca como escaparate perfecto.
T. S. H.

Las pruebas de atletismo populares son tradicionales en estas fechas en muchos puntos no sólo de nuestro país, sino de todo el mundo. Pero en pocos lugares se puede encontrar un marco que acoja la prueba tan incomparable como el que deja Salamanca. La San Silvestre salmantina ha encontrado para su prueba D el recorrido perfecto y cuando algo funciona, no se toca. Por eso esta carrera de 2010 será idéntica a la de 2009, cuando se introdujeron las últimas modificaciones.

Si en 2008, como homenaje al 25 aniversario de la prueba, se introdujo como gran novedad el paso por la Plaza Mayor de Salamanca, el año pasado se introdujeron algunos cambios más notables. El paso por el puente de la Universidad y la subida por la calle Peña de Francia quedan para el recuerdo y en el nuevo recorrido, tras el paso por el Puente Romano, se retorna hacia el centro de la ciudad a través del puente Sánchez Fabrés, para continuar por la Vaguada de la Palma y subir por la calle Ramón y Cajal hacia el paseo Carmelitas y la avenida Villamayor.

Precisamente es en este punto donde empiezan a pesar las piernas y, tras la criba inicial de los primeros kilómetros, se realiza la selección que deja a un pequeño grupo con opciones de victoria. A partir de ahí, la bajada por la avenida Portugal puede suponer otro punto de inflexión hasta alcanzar Comuneros donde en los últimos años la carrera quedó prácticamente decidida tras los últimos ataques. Pocos conocen este recorrido como Rafa Iglesias, que se encargaba de variar el ritmo en los puntos clave, pero este año la presencia de varios atletas que disputan por primera vez esta prueba pero que llegan con el objetivo de ganar permite augurar más ataques y más espectáculo que nunca. Algo que sería digno del mejor recorrido para una prueba popular.