Serrat demuestra en Salamanca que 50 años no son nada

El cantautor catalán actúa arropado por cientos de incondicionales en el único concierto de la gira  ‘Antología desordenada’ en Castilla y León, en el marco del Fàcyl para conmemorar sus cinco décadas encima de los escenarios.

La poesía hecha música aterrizó en Salamanca para reunir a cientos de ‘fieles’ que no se quisieron perder su única actuación de su gira ‘Antología desordenada’ en Castilla y León. Su voz desgarrada pero que buscaba la plena forma pese a cumplir las bodas de oro ‘soltando’ versos dejó boquiabiertos a seguidores de todas las edades.

 

Esta vez llegó solo, sin un ‘pájaro’ como Sabina al lado para demostrar que aún tiene cuerda para rato pese a que su DNI marca 71 primaveras. Es Joan Manuel Serrat, sí, quien ha repasado sus cinco décadas en la música en un concierto enmarcado dentro del Festival de las Artes de Castilla y León (Fàcyl).

 

(Fotos: Chema Díez)

 

Comenzó la velada agradeciendo a todos que hayan "decidido invertir una noche con nosotros", después de presentarse con un tema de antes y de ahora como es 'El carrusel del mundo', al que siguió 'De vez en cuando la vida', todo un clásico en un concierto de "buenos días, buenas tardes y terminaremos en buenas noches", dijo el artista.

 

Así, y como suele decirse, Serrat llegó, vio y venció sin casi comenzar su actuación avalado por una trayectoria que no necesita ni presentación ni despedida y agasajado como se merece alguien que se ha ganado mucho respeto encima de los escenarios.

 

Y Salamanca se lo agradeció al ser premiada con el único concierto de su gira en Castilla y León que llenó aún más de recuerdos los pensamientos de unos y llevó al pasado a otros escuchando cada una de las canciones del artista catalán.

 

 

No se peina con cresta, no, tampoco eleva su voz al grito ni se contonea en el escenario como un veinteañero porque no lo es, pero cada palabra retumba en la jerarquía de la música con la autoridad que dan 50 años trabajando en lo mismo. Cinco décadas que son mucho más que 20 años, que ya dicen que no son nada. Serrat arrasó en Salamanca; no necesita presentación ni despedida. ¡Buenas noches ya, maestro!