“Ser voluntaria con Enfermeras para el Mundo ha sido muy motivador y gratificante”

El voluntariado de Virginia en Bolivia ha estado muy ligado a la población infantil

Esta profesional salmantina ha viajado con Enfermeras para el Mundo hasta Bolivia para ofrecer sus conocimientos sanitarios en una fundación que trabaja para reducir la violencia intrafamiliar en colectivos vulnerables. Hoy, cuenta las viviencias de un mes como voluntaria.

Virginia Pérez Diez es una enfermera  salmantina que, esta tarde, contará su experiencia como voluntaria del Programa de Volin, de la Organización Enfermeras para el Mundo (EPM), en las jornadas “Compartiendo Realidades” del Hospital Clínico de Salamanca.

 

Fue “una experiencia motivadora y muy gratificante y volvería a repetirla sin duda, porque vuelves a casa con mucho más de lo que entregas allí”, así se expresa Virginia cuando valora su participación en este programa que le llevó a desarrollar su labor profesional a miles de kilómetros de distancia, en la ciudad boliviana de Oruro, una de las más importantes del país.

 

Virginia viajó a Bolivia en 2012, dentro del Programa de Voluntariado Internacional Volin que desarrolla EPM. Entonces tenía 34 años y sentía que necesitaba salir a desarrollar su labor “sobre el terreno”, fuera de las comodidades personales y profesionales que la rodeaban, ayudando a personas que no disfrutan de un entorno sanitario como el de España. Conoció el programa a través del Colegio Oficial de Enfermería, no lo dudo, porque encontró un proyecto a su medida. Los principales requisitos era ser enfermera y tener ganas de trabajar; ella los cumplía con creces.

 

El primer paso para incorporarse al Volin fue participar en un curso teórico-práctico, supervisado por el equipo técnico de Enfermeras Para el Mundo y después fue cuando tuvo la oportunidad de vivir la experiencia de un mes de cooperación voluntaria.

 

Virginia, durante uno de los talleres que impartió en Oruro (Bolivia)

 

Durante ese mes, trabajó en un proyecto urbano concebido para dar apoyo sanitario-educativo en una fundación boliviana que trabaja para combatir la violencia intrafamiliar en los colectivos más vulnerables de la ciudad de Oruro, con especial apoyo a la mujer, trabajando su capacitación profesional para así lograr mejores niveles de autosuficiencia.

 

Su trabajo fue intenso y en contacto directo con situaciones de pobreza y desigualdad en las que el papel de una enfermera era de gran valor. Los responsables de la fundación y las propias familias fueron demandando sobre la marcha el plan que desarrollaron Virginia y sus compañeras. Trabajaron en talleres de salud bucodental para los niños, educación sexual para adolescentes y también para padres, higiene básica y nutrición para toda la familia. Incluso los monitores y profesionales de la fundación solicitaron cursos de primeros auxilios para mejorar sus habilidades educativas en la materia.

 

Virginia no titubea a la hora de recomendar su experiencia a otros compañeros y compañeras de profesión, asegura que, “pese al sacrificio que requiere, es cien por cien recomendable”. Además, alaba el trabajo de Enfermeras para el Mundo y destaca la gran infraestructura que ponen en marcha en los proyectos de cooperación; en su caso valora especialmente el trato recibido durante el viaje, en el que se sintió “muy arropada en todo momento”.

 

Por eso participa hoy en la jornada “Compartiendo Realidades”, que organiza el Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca, sede regional de Enfermeras por el Mundo en Castilla y León. En el encuentro, se dan cita profesionales con gran experiencia en cooperación internacional que hablarán de la realidad que viven las mujeres en países en vías de desarrollo. Se presentará la situación actual de estas mujeres, se plantearán los avances que se han conseguido a favor de sus derechos y se debatirá sobre aquello que se puede hacer para mejorar su calidad de vida.