Sentida despedida de la Santa, que vuelve a su clausura hasta octubre

Un día menos de fiestas. El encierro nocturno y la posterior capea, que llenaron la plaza cubierta junto con el tradicional toro de fuego, ponen el broche de oro a un jueves con una alta participación
Roberto Jiménez

Como es costumbre, más de un millar de personas se acercaron a la plaza de las Madres para despedir a la Santa. Será el próximo mes de octubre cuando volverán a encontrarse con la Teresa de Jesús universal, aquella que dejó en Alba su alma, su vida y corazón. Una Santa que no sólo pertenece a los albenses sino también al mundo entero.

En el recorrido reinó el respeto, la admiración y la devoción que los albenses profesan a su Santa, a la que acompañaron en un silencio sólo roto por la música de la Banda de Música de Alba de Tormes. Fue al final del recorrido, coincidiendo con la entrada de la imagen en clausura cuando llegó uno de los momentos cumbres de la tarde. En ese momento, los miembros de la Hermandad de Santa Teresa alzan la imagen al cielo y realizan la tradicional despedida de sus devotos. Los piropos se desbordan, los ¡vivas! adquieren otra dimensión y muchos fieles se acercan para coger algunas flores de los ramos que durante estos días han regalado a la Santa.

Degustación de 15.000 canapés
Un total de 15.000 canapés, elaborados por el Grupo Piszolla, demostraron que la trucha puede degustarse de formas muchas variadas tanto a la plancha como al plato conocido como a la Navarra. Pequeñas exquisiteces con trucha ahumada o como ingrediente de una especial tortilla de patata sirvieron para satisfacer los paladares de los albenses.

Los vecinos de la villa ducal acudieron en masa a la Plaza Mayor para participar en una demostración culinaria, que este año celebró su séptima edición con la novedosa incorporación de un concurso de cocina que giraba alrededor de la trucha y que repartió 180 euros en premios y un lote de regalos para todos los participantes.