Sensibilidad y empatía hacia los animales con un nuevo hogar en el horizonte

Damos a conocer la labor en defensa de los derechos de los animales y las plantas de la organización salmantina con mayor tradición: ASPAP. 

El polvo flota suspendido en el aire en la primera hora de una tarde calurosa en las cercanías de la localidad salmantina de Aldeaseca de Armuña, hay un pequeño remanso de tranquilidad y sombras proyectadas por las copas de los árboles. Los hogares de los animales, que poco se asemejan a las reducidas dimensiones de las típicas perreras asfixiantes. Sus inquilinos cuentan con un amplio espacio para moverse con libertad. Aunque para controlar a perros y gatos, hay barrotes de hierro con la pintura verde quebrada por el paso del tiempo 

 

Hace calor. Mucho calor. La mayoría de los animales dan muestras de cansancio por las elevadas temperaturas, están recostados buscando una sombra y en la entrada tan sólo un pastor alemán nos recibe inquieto moviendo con energía el rabo, dando muestras de impaciencia y alegría por la inminente visita. En el interior del recinto vallado algunos voluntarios ayudan a recoger el material reutilizable en su nuevo refugio: puertas de hierro, comederos, palas y sacos. Una pequeña caseta se eleva donde pueden reunirse los miembros de ASPAP junto a él, una imponente morera frondosa que arroja frescor si la comparamos con el resto de árboles bajos y de finos troncos.

 

 

La gerente de la Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas, Fredes Barbero, acompaña a TRIBUNA para que conozcamos las instalaciones donde viven los animales rescatados y nos cuenta una historia con impactante crueldad. Hace unas pocas horas un hombre ha venido a la protectora a abandonar a su perro, como si de un servicio municipal de perreras se tratara, y al recibir una negativa por parte de la organización  de permitir un abandono, amenazó con colgar a su mascota y dejarles una foto.

 

Una actuación que muestra una gran insensibilidad y falta total de empatía con nuestros vecinos los animales. Desgraciadamente es algo que sucede más de lo que parece, en opinión de Fredes, aunque no es la primera vez que viven episodios similares o amenazas. Es tristemente célebre la historia de las torturas y mutilaciones que se hicieron durante el año pasado a gatos jóvenes de una colonia cercana al cementerio. Sospechan desde la protectora de los propios empleados municipales  ya que nadie vive en sus cercanías, y "no pueden explicarse los motivos de semejantes actos". En ocasiones los cuerpos de los felinos quedaban en la puerta del camposanto donde los voluntarios habitualmente llevaban alimento a esta colonia. Una crueldad injustificada.

 

A día de hoy no hay responsables, los actos cometidos contra los animales son juzgados como faltas y no delitos, así que es relativamente sencillo quedar impune.

 

Con unas breves pinceladas esboza la prolongada historia de su organización combativa por los derechos de los animales desde hace más de 35 años. El germen fue un grupo universitario de gente que se consideraba 'progre', según las palabras entusiastas de Fredes, y que decidieron distanciarse de las "las perreras municipales o los típicos laceros, lo único que existía en Salamanca durante los 80".

 

 

Explica que el primer animal de ASPAP fue 'Pincho', un perrigalgo comprado a un bedel de la universidad de medicina y sobre el cuál se sospechaba que podía servir para la experimentación de fármacos. "Vivió más de 16 años. Sí, sí lo conocí de viejito y hasta sus últimos días aquí estuvo" recuerda la presidenta de la protectora. 

 

Cuando comenta la labor de otras asociaciones de protección animal en la ciudad de Salamanca reconoce: "Con todos mis respetos a todo el mundo, esta es la asociación de animales de Salamanca de toda la vida. Nuestro trabajo es fruto del esfuerzo del día a día; enfrentándonos, digo enfrentándonos porque ha sido así, con una sociedad en muchas ocasiones muy injusta, con muchas demandas pero poca solidaridad". Desde esta asociación consideran que ha habido tradicionalmente un escaso apoyo de la sociedad salmantina aunque es algo que esta empezando a cambiar con nuevas generaciones mejor concienciadas con el medioambiente y los animales.

 

Un compañero transporta en una carretilla varios sacos con pienso mientras que otra voluntaria joven juega con el pastor alemán lanzando un palo. Impresiona la agilidad con la que ejecuta su carrera, la nobleza de sus movimientos y la energía que transmite al verle trotar por los campos. Incluso una joven en un estado avanzado de embarazo pasa la tarde en compañia de los animales, ideando formas de promocionar a la asociación con un tatuaje temporal sobre su vientre para lucirlo en la piscina o en el mar.

 

“A lo largo de la semana varían, ya que la gente tiene sus ocupaciones y en verano hace mucho calor, en invierno hace mucho frío. Hay muchos voluntarios fijos como las compañeras y aquí, el compañero que esta cuidando a los perrillos, son los incondicionales". Comenta orgullosa Fredes mostrando que se comportan como una gran familia que lleva años conociéndose. Existen colaboraciones individuales de empresas como los supermercados E.Leclerc que entregan pienso mensualmente aunque mantienen independencia total institucional, no reciben subvenciones del Ayuntamiento.

 

 

Una de las cosas que más falta ha echado Fredes este verano ha sido la campaña pública en contra del abandono animal, especialmente frecuente en las vacaciones estivales. Nos recuerda la responsabilidad que tenemos con nuestras mascotas y que nunca deben tratarse como propiedades: "Si tienes un animal es porque has querido, nadie te ha obligado. Pero si por circunstancias no lo puedes tener, de ninguna manera puedes dejarlo en el asfalto. No puedes dejar a tu perro que se tueste en la carretera mientras tu te estas tostando al sol en la playa".

 

UN NUEVO HOGAR EN EL HORIZONTE

 

Ya tienen fecha para mudarse a su nuevo hogar en Pedroso de la Armuña con una finca que será cuatro veces mayor a la actual y contarán con un terreno propio, a diferencia de este que es de alquiler. Su nombre es "Algarabía", un nombre que sugiere bullicio y alegría tomando el nombre de una de las piezas del compositor José Luis Encinas, un colaborador activo de la asociación. El emplazamiento será bastante más verde por situarse en una zona más al norte, de regadío.

 

El 15 de agosto es su fecha tope ya que "sino no terminan de arrancar" como reconoce Barbero y nos recuerda una interesante campaña de financiación del proyecto. Querían que fuera solidario de desde su base, desde sus cimientos y que fuera recordado todo voluntario que ayudo de alguna forma a edificarlo. Así que pusieron en marcha la campaña de 'pon tu nombre en un ladrillo por la simbólica cantidad de un euro' y llevan más de 1.500 euros recaudados por esta ingeniosa vía agudizada por la falta de recursos. Nos despide la jugetona pitbull 'Canela' correteando en busca de un hueso de goma roído. Toda una metáfora de lo que están construyendo.