Señor Pitanza, un chef sobre ruedas

Sr Pitanza

El salmantino, Bernardo Alberca, ha decidido junto a dos amigos madrileños, Enrique Núñez y Rodrigo Díaz, emprender un negocio tan de moda hoy en día como es una 'Food Truck', una furgoneta preparada para ser un restaurante rodante por todo el mundo.
 

Las Food Trucks, furgonetas preparadas para actuar como restaurantes ambulantes sobre ruedas, están de moda, especialmente, aquellas que se montan en vehículos antiguos transformados con pinturas muy animadas y siempre con algún significado.

 

Negocio más que habitual en otros países, la legislación española aún pone trabas a su desarrollo. Sin embargo, asociaciones de empresarios, chefs estrella e incluso trabajadores de hostelería luchan por llegar a un mismo punto, que se legalize este trabajo.

 

Bernardo Alberca, salmantino, y dos amigos madrileños, Enrique Núñez y Rodrigo Díaz, trabajadores de hosteleria, "cansados ya de sufrir las malas condiciones y los bajos sueldos que teníamos, decidimos emprender este nuevo negocio de llevar una furgoneta dando todo tipo de comidas a aquel que quiera probar algo diferente", explican.

 

Decidieron llamarla Señor Pitanza, "porque pitanza viene de comida de un lugar y a la vez era comida que se daba al pueblo", dice Bernardo. "Luego la pintamos de colores con un camaleón porque nos gusta muchísimo el color y porque este animal es muy bonito. Es un mini bus de 7 metros de largo, 2 de ancho y 3 de alto y le hemos incorporado una cocina profesional en su interior, dotándole de autonomía plena en agua y luz, es decir, no necesitamos ser suministrados, dándo la ventaja de poder ubicarnos en cualquier lugar".

 

 

Este Food Truck, ofrece una oferta gastronómica de lo más exótico e internacional, pues la intención de estos tres chicos es acercar al consumidor recetas y sabores de distintas partes del mundo. En su carta puede encontrarse: Lotes Mexicano, pollo japonés, alubias rojas y calafones, salteado de yuca e incluso postres dulces, todo ello por un precio muy asequible, entre 4 y 6 euros.

 

 

En España son los ayuntamientos los que regulan la venta ambulante de comida y, actualmente, ésta queda poco menos que confinada a ser una actividad de feria y a desarrollarse en fiestas y eventos privados. Al margen de churrerías y de puestos de castañas, la venta de comida no elaborada en la vía pública está prohibida.

 

 

Los tiempos cambian y las cocinas que hay montadas dentro de las food truck nada tienen que envidiar a las industriales que hay en cualquier restaurante y, por supuesto, las medidas y exigencias higiénicas que en ellas imperan son las mismas que rigen en cualquier espacio clásico.