Segunda toma de contacto del Guijuelo ante un correoso filial

MALA FORTUNA. Una falta directa en la que el balón golpeó en la barrera puso al equipo a remolque.
J. A. S.

El Guijuelo jugó ayer su segundo encuentro de la pretemporada en los anexos de Zorrilla. Regresó derrotado por la mínima, pero Antonio Cazalilla, el técnico chacinero, tuvo la oportunidad de ver a veinte de sus hombres en acción sobre el terreno de juego y con marcador de por medio. El filial del Valladolid, que cuenta con casi una treintena de jugadores a prueba a estas alturas, plantó cara desde el inicio a la plantilla visitante, a la que todavía le falta bastante rodaje antes de encarar la temporada. La primera mitad fue muy física, con constantes contactos y escaso fútbol, en especial en el centro del campo. Koeman se encontró con un buen balón a la media hora que, sin embargo, no pudo aprovechar. El encuentro se fue al descanso con pocas conclusiones pero un gran desgaste físico. En la reanudación, el filial del Valladolid se encontró con un tanto al que no le faltó la fortuna, ya que Pablo Gómez, su autor, disparó un balón que tocó en la barrera defensa, se desvió de su trayectoria, y acabó en las mallas que defendía Imola.

Con esa desventaja el Guijuelo, que en punta actuó ya con Vinuesa y Garban, fue a remolque. A pesar de dominar la posesión del balón, no fue capaz de hilar buenas combinaciones con las que generar un excesivo peligro.