“Se contará con nosotros en una segunda ronda de fusiones en 12 meses”

El director general de Caja Duero anuncia que la diversificación geográfica es “un buen punto de partida” para evitar las concentraciones de riesgo
Alejandro R.L.

Sostiene el director general de Caja Duero y futuro máximo ejecutivo de la entidad que alumbre la fusión con Caja España que el plan de viabilidad es “prudente y conservador porque está basado en hipótesis contrastadas con el Banco de España”, así es que la nueva caja “será, sobre todo, solvente”, de tal manera que espera “que se cuente con nosotros en la segunda ronda de reestructuraciones del sector financiero, porque es el objetivo que tenemos, ganarnos el respeto de todas las instituciones, y con esa reputación se contará con nosotros, que es a lo que aspiramos en un plazo de 12 meses”.

El futuro inminente y proyectado ya en un sector revolucionado –a expensas del voto de los consejeros generales en las asambleas del 5 de junio– salpicará el periodo transitorio establecido por ambas entidades de crédito de dos años para la convergencia de los diferentes órganos de gobierno y el plazo estipulado para devolver el préstamo de 525 millones de euros concedido con cargo al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), aunque Lucas Hernández muestra su confianza en que no habrá necesidad de agotar el plazo de devolución (2015) de la cantidad, con un interés del 7,75%.

En este sentido, la diligencia en acortar los plazos para abonar la cantidad beneficiará al “progresivo” proceso de homogeneización de las condiciones laborales de ambas plantillas, el escollo fundamental de la negociación con los sindicatos, prolongada durante más de cuatro meses para alcanzar un pacto con todos los sindicatos (agrupados en una plataforma) menos con el mayoritario, UGT. En cualquier caso, ningún empleado percibirá tras la unión una retribución fija anual inferior a la que recibía en la entidad de procedencia, mientras que las prejubilaciones voluntarias serán la principal herramienta o fórmula para aligerar las plantillas en la nueva andadura, contemplando medidas adicionales como bajas incentivadas, suspensiones de contrato compensadas o reducciones de jornada.

La nueva entidad financiera nace con la vocación de liderazgo en Castilla y León (“será el frontispicio de la caja”), contemplando la relevancia para el negocio de dos Comunidades Autónomas limítrofes como son Extremadura y Madrid. La primera “por una apuesta estratégica e histórica” y la segunda porque resulta la “gran plaza financiera”.

Mientras, la nueva entidad promueve una diversificación geográfica con la pretensión de evitar “concentraciones de riesgo con zonas limitadas”, advirtió Hernández, una circunstancia que consideró como un “buen punto de partida”.