Se alabará al difunto sin haber trabajado por impedir la defunción

EMILIO GARCÍA

Hoy día 18 de junio de 2013 han acabado con la Unión, han suprimido a la Unión,  han hecho desaparecer a la Unión, hoy se desembarazaron de la Unión, hoy saldaron a la Unión, hoy aniquilaron a la Unión, muchos sinónimos para definir la muerte de la Unión.

 

Federico Anaya, alcalde de Salamanca,  fundador de la Unión en 1923, impulsor de la cámara de comercio, participe de la “Junta de Defensa de los Intereses Ciudadanos” hoy lloraría al saber que nada se hizo por salvar a la Unión después de cumplir 90 años y por tirar por tierra su trabajo.

 

Salamanca, una ciudad que muere poco a poco, por no saber, por no querer defender lo nuestro, aniquilaron las pocas empresas que teníamos. Una ciudad que fue famosa por su universidad y hoy pierde posiciones en favor de otras con menos prestigio y calidad que la nuestra. Pero así somos los salmantinos, dormidos, pacíficos en el peor sentido de la palabra, pues la lucha por lo tuyo se da en otras regiones españolas, pero aquí el letargo es infinito.

 

Llamamos a muchas puertas, de salmantinos "ilustres", a las puertas de las instituciones, políticas y empresariales pero nadie abrió  y en su debe está  la falta de cortesía y de valentía por no haber expuesto su opinión y colaboración en la salvación de la Unión.

 

Hoy perdemos un club que generaba beneficios al comercio a la hostelería a la formación deportiva de los jóvenes salmantinos y trabajo a unos pocos ciudadanos y ¡con los números de desempleados que sufrimos en esta bendita ciudad!, solo nos queda llorar por la incapacidad de todos los que nos representan y por el egoísmo de los que no vieron que esta muerte es un poco más la liquidación de nuestra querida tierra.

    

Ahora será el momento de los elogios, muy nuestro el alabar al difunto, pero sin haber trabajado por impedir la defunción. Por siempre permanecerás en el corazón de los unionistas de verdad con la tristeza de no poder gritar una vez más HALA UNIÓN. Recibir nuestro cordial abrazo todos los que hoy tenéis el corazón roto.

 

Emilio García, orgulloso presidente de la Asociación Peña Blanquinegra.