SATSE rechaza el modelo retributivo de los sanitarios avanzado por el consejero de Sanidad

El Sindicato de Enfermería considera que se tiende a la autogestión, un primer paso para la privatización
El Sindicato de Enfermería, SATSE, de Castilla y León se opone a la propuesta de sistema de retribuciones e incentivos que ayer avanzó el consejero de Sanidad de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado, y que fue abordado en la reunión que mantuvo con la ministra de Sanidad, Servicios Sociales y Familia, Ana Mato, y otros ocho consejeros de comunidades autónomas, porque supone caminar hacia un sistema de autogestión sanitaria, que pretende implantarse y que podría introducir arbitrariedades en las remuneraciones, favorecería sólo a determinados colectivos profesionales y no supone la forma más racional y efectiva de controlar el gasto sanitario.

SATSE entiende que lo avanzado ayer por el consejero, que abogó por que los profesionales sanitarios “actúen con mayor capacidad de organización de su trabajo, con mayor autonomía y con mayor responsabilidad” esconde la tendencia de implantar la autogestión en el sistema sanitario público, junto a medidas como las unidades de autogestión clínica, algo que el Sindicato de Enfermería considera un primer paso para la privatización del sistema público. Además, SATSE ha criticado este modelo de autogestión porque ya ha sido probado en algunas experiencias en nuestra Comunidad y quedó demostrado que no era el más racional puesto que no contribuyó a reducir el gasto sanitario ni a que el sistema de salud fuera más eficiente, lo que hizo que se descartara.

Para SATSE, dejar de contar con una homogeneidad básica en las retribuciones e incentivos para los profesionales sanitarios puede dar lugar a que se produzcan arbitrariedades en el establecimiento de lo que debe percibir cada profesional y al final podemos llegar a un sistema en que si no se definen bien los criterios para conceder esos incentivos y retribuciones (algo que pasará, teniendo en cuenta la confluencia de múltiples intereses de determinados colectivos) se convertirá en una forma de primar a colectivos profesionales que ya han sido beneficiados con el anterior sistema, como los médicos (aspecto al que contribuyen también las unidades de gestión clínica), ya que la gestión sanitaria se deja únicamente en sus manos y no se les da más capacidad gestora a otros como los de enfermería.

SATSE se manifiesta en contra de que unos colectivos queden supeditados a las decisiones de gestión de otros, lo que determinará en gran medida esos incentivos y dejará en una clara indefensión a profesionales como los de enfermería.

Además, SATSE se pregunta cómo se va a controlar que se cumplen unos objetivos asistenciales si los profesionales de enfermería y este Sindicato, por ejemplo, llevan años manifestando su queja ante la Consejería porque estos profesionales han tenido que soportar enormes dificultades para registrar su actividad diaria debido a problemas informáticos en unos casos o a las enormes cargas de trabajo diarias a que tiene que hacer frente (por plantillas ya antes muy escasas) en otros y que les impedían hacer ese registro por falta de tiempo suficiente para ello. Por otro lado, esta falta de tiempo se va a agravar con el recorte de recursos humanos que se está produciendo en los centros sanitarios de la Comunidad.

Por todo ello, SATSE ve inviable este sistema, salvo que se quieran primar otros intereses que nada tienen que ver con la eficiencia en el gasto o la efectividad en la asistencia, además de que critica que se vayan avanzando “a pequeñas dosis” ideas sobre un cambio en el modelo retributivo de los profesionales sanitarios sin hacer concreciones y sin que se tenga en cuenta o se consulte a los representantes de estos profesionales, al tiempo que considera que este momento de crisis económica y de continuos vaivenes no es el mejor para acometer una reforma de este calado.