Santa Marta hará una campaña de control de transporte escolar hasta el 4 de diciembre

Autobús escolar. (Foto: Europa Press)

Se realizarán inspecciones sobre los vehículos a los que se pedirán autorizaciones y documentos, condiciones técnicas y elementos de seguridad, cinturones y sistemas de retención. A 50 kilómetros por hora las posibilidades de que un niño sobreviva, sin ninguna medida de seguridad, son prácticamente nulas.

La Policía Local de Santa Marta de Tormes ha iniciado, en colaboración con la Dirección General de Tráfico, una campaña de control de transporte escolar que durará hasta el próximo día 4 de diciembre. Durante la misma se realizarán inspecciones sobre los vehículos a los que se pedirán autorizaciones y documentos, condiciones técnicas y elementos de seguridad, cinturones y sistemas de retención y sobre los conductores, a los que se solicitará el permiso de conducción, tiempos de conducción y descansos, especialmente en carreteras convencionales y vías urbanas.

 

Desde el curso 2007-2008 todos los vehículos dedicados al transporte escolar deben cumplir una serie de requisitos sobre condiciones de seguridad. Entre ellas están la obligatoriedad de que los menores vayan acompañados en el autobús de una persona debidamente cualificada, la antigüedad máxima de los vehículos destinados a este tipo de pasajeros, el seguro de responsabilidad civil ilimitado o la obligatoriedad de llevar señal de transporte escolar.

 

El 90% de los accidentes que se producen durante el transporte escolar tienen lugar en el momento de subir o bajar del vehículo, o en los instantes inmediatos y en muchos caos, se trata de atropellos causados por una distracción del menor, del conductor del transporte escolar o de los acompañantes.

 

Por otro lado, más del 60% de los cerca de 17.000 autobuses que realizan servicios de transporte escolar llevan instalados cinturones de seguridad por lo que se prestará especial atención a la utilización de los mismos y a la de los sistemas de retención, ya que en caso de accidente, nueve de cada diez lesiones infantiles graves o mortales podrían haberse evitado si se hubiera utilizado este tipo de dispositivos.

 

Está comprobado que a 50 kilómetros/hora, velocidad máxima en vías urbanas, las posibilidades de que un niño sobreviva sin ninguna medida de seguridad son prácticamente nulas y que, ni siquiera a poca velocidad se garantiza su supervivencia.