San Silvestre de Salamanca: estos 'locos' que buscan disfrutar

Dos corredores recibieron el apoyo de su familia que se desplazó desde Aldearrodrigo
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Miles de corredores disputaron la XXXII edición de la San Silvestre de Salamanca con diferentes objetivos: batir su marca, disfrutar con los amigos y familiares, intentando terminar, superarse a sí mismos... o simplemente, por el hecho de disfrutar.

Superar su mejor marca, retarse a uno mismo, reírse con amigos y familiares, disfrazarse, intentar terminar, ilusionarse ante un nuevo reto... o simplemente, por algo tan sencillo como disfrutar. Cada persona es un mundo y como tal, todos tenemos una motivación que nos lleva a ejecutar retos u objetivos que igual a algunos les parecen peregrinos.

 

Porque sí, hay mucha gente que piensa que aquéllos que corren (corremos) están locos. Y quizá algo de razón tengan. Entoces, debe haber muchos locos en Salamanca porque miles de ellos se dieron cita en la salida de la San Silvestre 2015 con el fin de intentar lograr alguno de los retos mencionados en el primer párrafo de la contracrónica de una prueba que va mucho más allá de los deportivo.

 

Que tu familia venga a verte casi en pleno desde Aldearrodrigo para ver cómo terminas los más de 10 kilómetros de esta prueba tiene su mérito, claro que sí, y mantiene intacta la ilusión por aquéllos que valoran los pequeños detalles de la vida.

 

 

Que nada más terminar la prueba dos corredores se fundan en un abrazo felices por haber logrado el objetivo, señala que hay quien deja de lado el crono y el hecho de competir con quien le ha ayudado toda la carrera.

 

Que cientos de personas se disfracen y alegren las calles de la capital ante los miles de salmantinos que animan la carrera durante todo el recorrido, también tiene su encanto, claro que sí. De hecho, pudimos ver desde la Abeja Maya hasta El Increíble Hulk... y como no, la 'jamoneta' del CD Guijuelo.

 

(Fotos: Cristian Martín)

 

Que los más 'peques' disfruten en su competición sin importar si ganan o pierden, con caras que lo dicen todo nada más cruzar la meta es algo que merece la pena ver aunque solo sea una vez en la vida.

 

Que se vean caras de sufrimiento al borde del colapso y las mismas cambian a satisfacción al cruzar la línea de meta... eso, no tiene precio.

 

 

Quizá por eso, todos estos locos entienden que el hecho de correr implica retarse a uno mismo todos los días y que terminar una prueba como la San Silvestre atravesando el Puente Romano, pasando por la fachada de la Universidad, la calle Compañía o la Plaza Mayor, va mucho más allá. 

 

Que será lo que tienen estos locos que corren, que será...